martes, 1 de noviembre de 2011

El Secreto de Cartolandia, sus Flores


Cuando llegamos a Tijuana en 1970, ya estaba, así que no sé cuando se empezó a formar este asentamiento irregular cuyos pobladores era de mayoría de origen mixteco. Asentamiento irregular que conocíamos como «cartolandia».

Desafortunadamente para todo hay turismo, y muchos de los extranjeros que venían a Tijuana; además de ir a la avenida Revolución y al callejón Coahuila, era para hacer su carro a un lado y tomarle fotos a esta zona, y a su gente.

Era parte del panorama, tomando la internacional y de inmediato mientras al norte veías entre los cuadros de una malla ciclónica, a Estados Unidos, al otro lado —cartolandia— varios kilómetros de casitas hechas de cartón. Era un panorama triste y desolador, pero con gente, y gente muy trabajadora y llena de esperanza.

En la avenida Revolución, por la linea y en otras muchas áreas de Tijuana, La Mesa, y Rosarito, lucía mucha de la colorida artesanía de estos mixtecos, flores de papel que trabajaban arduamente en este extremo norte de la ciudad.



—En Baja California, Tijuana te espera, —cantaba Ricardo Ceratto—.

Este asentamiento irregular era aceptado normal dentro de la población, como también era aceptado normal ver —como parte del panorama— kilómetros y kilómetros de carros yonkeados; que bajando por la calle 16 de la colonia Libertad, parecía un mar de carros abandonados.

Parecía que realmente no teníamos nada bonito que ofrecerle al mundo... Y si vivías en Tijuana, era con la ilusión de —algún día— cambiarte para San Diego. Pero las flores de papel que hacían esos mixtecos eran muy bien vendidas y aunque las discriminaras por ser hechas en cartolandia; algo decían, de algo te hablaban, que te llenaban —lejos de un gran deseo de llorar— de una gran esperanza, con los colores de la alegría.


Y mientras los mitotes estudiantiles en la Ciudad de México eran el blanco de la prensa, que luchaba por ser libre; los estudiantes inconformes no pudieron hacer lo propio en Tijuana, y su proyecto de apoderarse del campestre y su campo de golf, donde están ahora las torres, fue frustrado pacíficamente por no sé que fuerza...

Además de sus flores de papel, como de postal; si algo tenía bonito —Tijuana— para ofrecerle al mundo, era ese campo de golf, que se extendía desde el Hipódromo, hasta el hotel que está después del campestre. Si hubieran puesto las torres en otro lado, Tijuana todavía lucería su verde prado... Pero —No— unos años antes, ya habian empañado el paisaje con un muro.

Desafortunadamente el dinero es más fuerte que una buena planeación.

Sin embargo, siempre he creído que las Torres de Agua Caliente, fueron puestas en el corazón de este campo de golf —seguramente— porque la zona del Rio estaba a penas en proyecto y todavía se encontraba ahí el basurero de carros más grande del mundo.

Fue entonces que bajo el régimen de Luis Echeverría se inicia el proyecto de la Zona del Rio y el Centro Urbano 70-76; si crees que Luis Echeverria fue muy mal presidente... Aquí en Tijuana solo podemos decir: —Con nosotros se portó muy bien—. No solo dándole casas dignas a la población mixteca que vivía en cartolandia, y generando un área generadora de empleos; lo que es ahora la zona del Rio, sino también modernizando la ciudad; a como los nuevos pobladores y los nuevos ciudadanos nacidos después de esa fecha la conocen.


Dicen que los mixtecos cuando llegan a tierras muy duras; fertelizan la tierra con las hojas secas del otoño, para sembrarlas, y mientras esperan sus flores, las crean con sus propias manos; para que el pueblo sea siempre bendecido con sus colores.



—A petición y colaboración de Xotchitl, antigua vecina del Centro Urbano 70-76—


Leones en la Rumorosa


Era mil novecientos ochenta y tantos, de la fecha exacta no me acuerdo realmente... Pero era la Era de los circos, parece ser que todos —los comediantes en México— Tenían su propio circo, además del ya famoso circo Ataide hermanos, había el de Kiko, el de la chilindrina, el circo del chavo, por su puesto; y el de ya desaparecido, Capulina.

Si mas no recuerdo, era el circo de Capulina el que se volcó aquel día en La Rumorosa.

En el periódico salió una nota parecida a está, referente a Capulina, que con otros de los comediantes iban o venían de Tijuana a Mexicali; donde uno de los vagones de su circo se descarriló y se volteó en esa vieja, antigua y peligrosa carretera de la Rumorosa. Y la nota decía: "Informan que Capulina no iba en el vagón volqueado, y la mayoría de los actores salieron ilesos."

Realmente no me acuerdo si hubo o no fallecidos.

De lo que si es inolvidable, con todo y que la notas del mexicano —el periódico de la frontera— hayan dicho que ninguno de los animales se había escapado... Nadie creyó eso. Nadie quería quedarse tirado en la carretera, la gente viajaba con más cautela que nunca dicho tramo de la montaña.

Y hubo mucha gente quien juró; y jura a ver visto leones en la Rumorosa.

Es que el desierto entre la Rumorosa y Mexicali, es tan parecido al del hábitat natural de esos leones africanos, —Rumoraban— que hasta crías de estos leones por la Rumorosa ya rondaban... y a la mejor, allí siguen.

Yo era el chofer de mi papá en aquel entonces, y un día que me pidió llevarlo a Mexicali, me dijo: —¿Está bien el carro, Tito? —Y agregó—: "Por esos leoncitos, de tal cirquito, si nos quedamos tirados valimos pito."

Era la forma de expresarse de mi papá; para expresar la vulnerabilidad y el peligro que la gente tenía bajo esas circunstancias, leones sueltos en la Rumorosa; y así, como él, mucha gente creía más en lo que se rumoraba —de esos leones sueltos— que de la misma prensa, de aquellos años.

—Tito Zero—

La Maldición de la Güija


¿Puede un simple juego de mesa cambiar la atmósfera? ¿Abrir una puerta? ¿Hacer qué pasen cosas raras?

Yo vivía en Tijuana.

En frente de mi casa vivía una familia, con la cual convivía mucho. En esa casa regularmente pasaban cosas raras. Yo dormí cerca de un año en esa casa. Bueno, esa casa era de dos pisos; y en esa casa, solían jugar la güija…

Cada persona de esa casa era rara; porque cada una tenía como un tipo de poder. La señora soñaba con personas que muy pronto iban a morir.

Un día estábamos en el cuarto de una de las niñas que vivían en esa casa…

Un hermano de ellas escuchó que yo le grité. Entonces él fue a buscarme; pero abajo —en el cuarto de abajo— porque según él, momentos antes, me había mirado; mirándome que tenía la cabeza cubierta; llena de gel…

En ese momento yo estaba con las niñas, en el cuarto con ellas; pero no tenía nada de gel en la cabeza. Él llegó a la parte de arriba —y me miró— y me preguntó: ¿qué si yo estaba abajo? y le dije que no…

Me dijo que había mirado a alguien como yo en el piso de abajo.

Pero yo nunca iba solo a los cuartos de abajo; por qué me daba miedo… Y siempre que trataba de bajar los escalones, me daban escalofríos muy fuertes…

Yo dormía en un cuarto de los de abajo de esa casa, siempre tenía miedo de estar ahí; pero me aguantaba… Siempre quise ver algo; pero a la vez no, porque me daba miedo…

Realmente, nunca miré nada... y no sucedió nada.

Sin embargo, varias personas saben que en esa casa asustan; y nadie quiere entrar. Las personas de la casa siempre miran cosas; pero ya están acostumbradas, y creo que ya no tienen miedo de lo que pueda pasarles.

En esa casa jugaban a la güija…

—Luis—

Gracias por tu colaboración Luis; pero por qué no dices dónde, qué colonia, qué calle, ¿se te olvido mencionarlo? O simplemente, por algún motivo... ¿Prefieres no decirlo?




Momia en Tijuana


Nadie sabe quién era —A la mejor era un inmigrante— O a la mejor un indigente, de los que rondan en las calles y no tenía familia. Nadie lo reclamó, nadie sabe quién era, a nadie le importó. Para la policía y para la prensa, tan solo una momia que la naturaleza formó...
TIJUANA.- Abril, 4, 2011. Un cuerpo en estado de momificación se encontró en una “boca de tormenta” donde corren el agua en la rampa descendente de la Central Camionera en Mesa de Otay.

Un albañil que labora en una zona cercana a esos terrenos conocidos como “La Pechuga” descubrió el cuerpo alrededor de las 08:30 horas de ayer domingo.

Agentes de la Policía Municipal fueron alertados por el descubrimiento, quienes acudieron el lugar y tras confirmar el hallazgo solicitaron la presencia de agentes de la Policía Ministerial y peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Se cree la víctima tenía por lo menos tres meses de haber fallecido y como el lugar donde estaba corre el agua, el cadáver sufrió momificación, expresaron algunos agentes.

Roedores y animales silvestres se comieron parte de un brazo, además se encontró tenía puesta una camisa azul a cuadros, así como un pantalón al parecer de mezclilla.

Hasta el momento se sabe —el occiso era un hombre— los restos se trasladaron a las instalaciones del Servicio Médico Forense donde se le practicará la necroscopia de ley. (sba)

—Said Betanzos / EL MEXICANO—




El Malecón de San Felipe

—Titulo original: San Felipe Huele a Orines—

Cuando los politicos se pelean no les importa a quien se lleven entre los pies, no les importa el turismo, ni de quien al turismo se dedique. Al menos los politicos de este país. ¿Pero qué quiere decir politico? Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados. Cortesía y buen modo de portarse...

TIJUANA.- El malecón de San Felipe "huele a orines", expresó el gobernador del Estado, José Guadalupe Osuna Millán.

El primer mandatario reiteró dos veces esta expresión durante la reunión del Consejo de Seguridad Pública del Estado que se realiza en el 28 Batallón de Infantería, donde está el General de la Segunda Región Militar, Alfonsol Duarte Múgica, secretarios y alcaldes.

El ejecutivo se refirió así cuando el secretario de Turismo en el Estado, Juan Tintos Funcke, se refería a las zonas turísticas en Baja California. (sba)

—Said Betanzos/ EL MEXICANO—

Pero Said, bien sabes que la madera en la costa junto la humedad del agua marina y la salitre, tiene siempre ese diferente aroma.

Creo que si le preguntas a un residente de San Felipe a que huele su costa, te dirá a trabajo, a pesca, y a turismo. Si, le preguntas a un turista, de dirá: a tranquilidad, a cerveza y a la fiesta de anoche.

San Felipe, es más que un malecón viejo y apestoso; a madera arrastrada por el va y ven de las olas, es de las ciudades favoritas de los turistas Baja y Alta californianos; es misterioso, caluroso y para quien ama de la naturaleza, lo máximo. ¿Quién que por aquí viva, no ha ido a San Felpe un día festivo? No hay un lugar donde puedas estar parado —en su playa— sin que intimides, o pises a nadie.

¿Qué lo va cuidar más el gobernador? Qué bueno. Nuestras ciudades con playas, todas, necesitan eso, más cuidado, más atención, y más baños.