martes, 1 de noviembre de 2011

Los Novios de Cuesta Blanca


—O simplemente, Cuesta Blanca—

¿Haz necesitado alguna vez de ayuda en una urgencia? ¿Y ser ignorado? ¿Algún apuro en la carretera, y por los automovilistas como si fueras un fantasma?

Qué situación tan difícil... ¡Qué pena! La época de desconfianza ¡qué nos tocó vivir! Que difícil es pedir ayuda... Y que difícil es ser un buen samaritano... ¿Cómo saber si quienes te piden ayuda son desalmados delincuentes o personas sinceramente honradas? ¿Cómo?


Hace no muchos años...

Rosarito no era más que un pueblo con una carretera de dos carriles y una refinadora de petróleo; sin embargo ya contaba con el famoso Hotel Rosarito, que fue visitado por personajes tan conocidos como Dolores del Río, Marlon Brandon y María Felix. —Entre otras celebridades famosas—.

Era —desde entonces— un lugar para festejar los mejores eventos, las personas viajaban de diferentes lugares del mundo para celebrar aniversarios, bodas, graduaciones, bautizos, y todo tipo de fiestas.

Sucedió que un día muy particular; se celebró en el salón azteca una boda —la boda de Camilo y Victoria— una pareja de jóvenes muy enamorados que habían decidido de unir sus almas para toda la vida bajo los tradicionales votos: —estaré contigo en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad—.

Pasaron momentos muy especiales con familiares y amigos. En el salón azteca nunca se había sentido tan fuerte ese ambiente lleno de amor y era un día bello; aunque el cielo estuviera gris y la atmósfera húmeda.

Llegó la hora de despedirse de sus invitados . La novia lucía preciosa con su vestido sencillo y elegante, el novio era feliz con solo observarla, imaginando la vida que tenían por delante.

Partieron entre risas y abrazos y de pronto empezó a llover, con densas gotas de agua y un viento fuerte. Nada de esto disminuyo el animo de los novios, consideraban que era romántico ir viendo la lluvia en camino a su noche de bodas.

El padre de la novia les obsequió un gran viaje por Europa como regalo de luna de miel y los novios debían de viajar a Los Ángeles, California; para tomar su vuelo.

En el camino hacia su destino, tenían que pasar por un lugar conocido por todos, como la Cuesta Blanca, una parte de la carretera muy peligrosa; donde los automóviles con frecuencia exceden su velocidad y son víctimas de accidentes terribles. —Hoy en día tiene mucha travesía; hay luz y casas— pero en ese entonces era un lugar solitario y oscuro.

Iban Victoria y Camilo conversando sobre su próximo viaje, imaginando como seria París, Venecia, Londres y Roma. La lluvia crecía en intensidad. Apenas se veía algo por el parabrisas y entonces —en la curva de la cuesta— Camilo vio a una vaca que intentó cruzar la carretera, se asusto con el carro y echose a correr de regreso; pero Camilo perdió el control del automóvil y fue a caer en un desfiladero, dando múltiples vueltas y estrellandose sobre una gran roca.

Camilo salió disparado del auto y quedo herido de muerte, agonizante y dando gritos de dolor. Victoria estaba gravemente herida pero pudo salir del carro y corrió hacia su amado. Sintió que en ella estaba salvarlo y que debía conseguir ayuda. Fue hacia la orilla de la carretera a pedir ayuda; pero los pocos carros que pasaban a esas horas de la noche, se iban de paso; pues una novia gritando y cubierta de sangre los asustaba —y des confiaban— o simplemente les importaba poco.

Y mientras tanto, entre desdén y des confianza de los automovilistas, Camilo agonizaba...

Victoria sentía que con cada segundo que pasaba las posibilidades de salvar a Camilo disminuían. Ahogada en llanto decidió pararse en medio de la carretera para forzar a alguien a detenerse y entonces pasó un camión de carga, cuyo conductor no la vio. Camila perdió la vida al instante . Se cree que no volvió a pasar ningún carro en lo que quedaba de la noche.

Al otro día el conductor no soportó la culpa y se entregó a las autoridades y estas acudieron al lugar de los hechos. Encontraron el carro destrozado y a Victoria y Camilo muertos uno junto al otro. No se explicaron como había llegado el cuerpo de Victoria al lado del de Camilo; pues el conductor les dijo a las autoridades que ella había quedado tirada justo al lado de la carretera.

La felicidad de los recién casados había sido muy corta. El vestido antes blanco, ahora era completamente rojo; por que estaba impregnado de la sangre de ambos.

Ahora Victoria se aparece en la cuesta a pedir ayuda. Su vestido es de un blanco tan radiante que a veces encandila a los conductores. Otras veces, se aparece con el vestido ensangrentado, y cuando alguien se detiene para ayudarla, simplemente dice: —es demasiado tarde ya...

Y desaparece.

—Marco Nuno y Verónica Damí—


El Trailero Fantasma de la Rumorosa

Si para la ciencia somos energía, ¿podrá nuestra energía, antes de trascender al espacio, quedarse en la tierra; para cumplir con un proposíto aneriormente establecido? Y si para la religión, seres con alma, ¿podrá nuestra alma quedar sin descansar, hasta cumplir una promesa?

No hace mucho tiempo, sobre la carretera de la Rumorosa, un trailero manejaba a toda velocidad rumbo a Mexicali, pues su esposa estaba a punto de dar a luz y quería llegar rápido a su casa, ya que llevaba dinero para lo que se ofreciera; mas cuando iba a tomar una peligrosa curva perdió el control y se estrelló contra unas rocas.

El chofer se bajó del trailer todo aturdido, se miró el cuerpo y se alegró al darse cuenta que no le había pasado nada. Entonces esperó a que pasara alguien para que le ayudara o lo llevara a la ciudad; pero durante mucho tiempo nadie cruzó aquellos cerros. El hombre se quedó dormido y cuando despertó se sorprendió al ver todo oscuro; no entendía qué pasaba así que decidió caminar, caminó y caminó, avanzó una buena distancia, sabía que la salida de la Rumorosa estaba cerca y sin embargo, cuando se dio cuenta se encontró en el mismo lugar del accidente...

A los tres días hallaron el camión pero no al conductor; de él no se supo nada. Hasta que en una ocasión, años más tarde, un muchacho que manejaba un trailer se detuvo porque un hombre le hizo señas.

—Amigo, me llamo Francisco Vázquez y necesito con urgencia; que mi mujer reciba un dinero porque está por tener un niño. Yo no puedo ir, mi trailer se descompuso y no lo puedo dejar aquí.

—Sí, señor, con gusto se lo llevaré —contestó el muchacho— sólo dígame dónde vive su señora.

El hombre le entregó un papel en el que anotó la dirección y el nombre de su esposa. Al despedirse, el joven sintió que un escalofrío le recorría la espalda, pues al darle la mano, el señor estaban tan frío como un hielo. El muchacho no le dio importancia, subió a su trailer y se encaminó a la ciudad de Mexicali.

Al día siguiente, fue a buscar a la señora; pero no la encontró. Alguien le dijo que ya no vivía ahí, que hacía tiempo se había cambiado. Sin darse por vencido, preguntó en varios lugares hasta que —por las señas del papel— una anciana le indicó dónde vivía. Al llegar dio unos golpes en la puerta y esperó a que le abrieran.

—¿Dígame joven? —le preguntó la señora.

—Perdone, ¿aquí vive la esposa del señor Francisco Vázquez?

—Soy yo —contestó ella— ¿qué se le ofrece?

—Ayer en la carretera, su esposo me pidió que le trajera este dinero; porque se le descompuso el trailer...

—¡No puede ser! —lo interrumpió la señora, tapándose la boca—, mi marido murió hace cinco años.

Al muchacho le temblaron las piernas, le dejó el dinero a la señora, que se puso a llorar. Se fue para su casa muy asustado. Cuando llegó, apenas había cerrado la puerta; cuando descubrió frente a él, al trailero de la carretera. Brincando espantado, sentía que una fuerza extraña lo invadía...

—¡Gracias, amigo! —le dijo el trailero con voz lejana y tranquila, mientras desaparecía.

El joven podía escuchar los latidos de su corazón y tardó un buen rato en recuperarse de la impresión. Tiempo después, al platicar con sus amigos, se enteró de que el trailero ya se les había aparecido a otros hombres, mismos que no habían cumplido el encargo; por lo cual, habían enfermado: hasta quedar como esqueletos.

—Giovanna Charlene—

¿Fantasmas en Plaza del Zapato?


Persona vía correo electrónico dijo...

Hola.

Trabajo en uno de los antros de la plaza del zapato, por motivos de mi trabajo tengo que estar allí la mayor parte del tiempo entre 10 de la noche y 2 de la mañana... Dónde y haciendo qué esto por el momento no importa...

El Caso es que los lunes y los martes hay poca actividad y la mayoría de los bares están cerrados o con poca gente, al llegar he oído en el silencio muy balito, músicos con su cantante de flamenco, aplaudiendo como los que cantan y bailan esa música. Uno de estos días decidí buscar de donde venían estas guitarras y ese taconeo, recorrí toda la plaza y no encontré nada... Me quede por unos momentos descansando en uno de los corredores de la plaza y otra vez escuche a estos flamenquistas...

¿A lo lejos? No hay otros antros cerca y la Avenida Revolución está muy lejos.

Pero esto no es todo, muchas veces al llegar a mi trabajo, algunas personas me hablan como si ya me hubieran saludado previamente; asegurando ya haberme saludado... Broma? no creo somos compañeros de trabajo que no hacemos ese tipo de juegos. Cosa que al revez también sucede, saludo alguno de los compañeros y poco después me reclama: ¿Qué ahora no me vas a saludar?

Anteriormente a esto no le había dado importancia... podrán ser mis nervios, pero creo que hay algo aquí en la plaza del zapato.

He llegado a pensar que la gente esta puesta de acuerdo para fastidiarme; pero no creo que sea así... no nos llevamos.

La crisis de seguridad? los nervios? estres?

He llegado a pensar en buscar ayuda profesional como ir con un psiquiatra; pero alguien en mi familia me dice que esto pueda ser un caso paranormal. Ud que opina? Existe lo paranormal?


Que asunto tan interesante nos comentas, gracias por hacerlo.

Trabajar en la madrugara es muy difícil como también tedioso, por más que uno tenga tiempo trabajando en ese horario, uno nunca se acostumbra; horarios nocturnos rompen los nervios a cualquiera.

Por su puesto lo paranormal existe, tengo un cuñado psiquiatra y me dice que dentro de la psiquiatría se estudia lo paranormal. Pero —no— no cualquier cosa es algo metafísico. No cualquier cosa es un fantasma, ni cualquier evento por más misterioso que sea; ser catalogado como algo metafísico.

Hay otras cosas que también existen.

El eco. En la ciudad no estamos familiarizados con el eco; pero así como en el cañón de colorado se repiten los sonidos, este mismo fenómeno existe también en lugares vacíos —en la ciudad— cuando ya no son concurridos; tal como el sonido cambia en una habitación después de haber sacado los muebles.

El aire. El viento transporta sonidos con recorridos impresionantes. A la mejor este grupo flamenco que escuchas, es alguien que gusta de esta música al otro lado de la ciudad.

El cansancio. La fatiga nos hace vulnerables y sensibles a todos. Y si combinas el cansancio con el alcohol, aun peor. No quiero decir que tengas que beberlo para estar bajo esta vulnerabilidad; si trabajas en un antro, aunque no lo consumas, acuerdate que el alcohol siempre esta en proceso de evaporación y al respirarlo cuando estas cansado o cansada, hace el mismo efecto que al que toma diez copas estando en ayunas.

Bromas. En nombre de la diversión la gente puede hacer cualquier cosa, no me extrañaría que tus compañeros poniendo sus caras de serios te estén bromeando.

Tranquilo, tranquila, no creo que tengas que ir con un psiquiatra ni con un parapsicologo (quien estudia los fenómenos paranormales).

Las angustias y las preocupaciones, tal como lo hace el alcohol, nos hacen suceptibles y vulnerables a todos. Ten lo presente.

Un Doble Amanecer


Don Leopoldo:

Hoy me desperté con la extraña sensación de que iba a ser un día diferente. Salí de mi casa y todo parecía normal a mí alrededor. Me subí como de costumbre a la calafia y cuál sería mi sorpresa que el conductor lucía bien presentable, buenos días, me dijo.

Unos minutos después en lugar de poner su típica salsa a todo volumen, se escuchó el trinar de unos pájaros, se trataba de un disco para relajar a los pasajeros: no podía creerlo. Enseguida, una persona tocó el timbre para bajarse y éste tenía un sonido para no desentonar con el ambiente; iba disfrutando de verdad el trayecto hasta que fui interrumpido por el bullicio de la gente cuando se abrió la puerta de la calafia; para finalizar el chofer nos informó que el servicio nuevo se ampliaría para toda la ciudad y todo el país. Estaba soñando.

Así que hoy tuve un doble despertar, el sueño había sido tan real, que para mi fue como un doble amanecer; y en la calafia ya bien despierto, no dejaba de pensar en el sueño. No me había dado cuenta que había un chicle en el asiento y se me alcanzó a pegar en el pantalón, como siempre la calafia toda muy sucia. Aun así, seguí pensando en el sueño, entonces me acordé de sus tesoros de Tijuana. Aunque todo era igual que siempre dentro de la calafia, sentí de está forma el tesoro escondido a mi alcance. Creo que ya tengo una pista para alcanzarlo.

Gracias por su "tesoros de Tijuana".

—Juan Carlos—



Estimado Juan Carlos:

Muy bonito sueño y gracias por las porras.

Yo he tenido de esos sueños; pero despierto, me gustaría mucho que tuviéramos un mejor transporte público, mejores calles, mejor gobierno... El día que perdamos la capacidad de soñar, entonces esa será la peor de las crisis que el país pudiera tener. Los mejores logros de la humanidad se han llevado a cabo motivados por un sueño.

Un doble amanecer ¿Puede amanecer dos veces en un día? Ya lo viviste tú, Juan Carlos, ¿Un sueño o un viaje astral hacia el futuro? Yo le voy a lo segundo, un viaje al futuro... Gracias, Juan Carlos, que bueno que te gustó mi reflexión de, "Tesoros de Tijuana".

LE

La Baja California de Antonio Meléndrez


—¡LA BAJA CALIFORNIA ES NUESTRA!—


Los estadounidenses la querían para ellos, pero alguien dijo: —No, la Baja California es nuestra.

La tradición no olvida; y de viento en copa, de generación en generación, la memoria evoca —y exige reconocimiento— a un héroe, que si la autoridad olvida; muchos no olvidamos. Se trata de Antonio Meléndrez. Su merito a escapado los libros de texto, de ambos estado y nación.

Gente de todos los días, lo mismo que historiadores han insistido; para que su figura ocupe el sitio que merece en nuestra historia, y su memoria trascienda a la conciencia colectiva de todos los mexicanos.

Nacido en Valle de la Grulla, Baja California en 1830 —Antonio María Meléndrez Ceseña— Amó con tal pasión a nuestra Baja California al punto de dar la vida por ella y nuestro país.


Su logro fue verdaderamente heroico y sorprendente: enfrentando a un enemigo con un ejército 20 veces superior al suyo y mejor armado, y contra todo pronóstico, lo derrotó hasta expulsarlo de nuestro territorio.

En uno de los momentos más críticos de nuestro país, y cuando la península de Baja California estaba a punto de pasar a manos estadounidenses —a través de los filibusteros— Antonio Meléndrez dijo: —No, la Baja California es nuestra.

Un héroe excepcional.

Meléndrez triunfó y logró derrotar y expulsar al invasor. Y si somos orgullosos de ser mexicanos, orgullosamente bajacalifornianos; es gracias a Antonio Meléndrez y muchos héroes más que guardan las entrañas de nuestras tierras bajacalifornianas.

Meléndrez fue fusilado en San Vicente el 28 de junio de 1855, y enterrado en el panteón de La Misión. Actualmente se desconoce la ubicación exacta de su tumba.

¿Por qué hemos dejado a Antonio Melendrez en el olvido? ¿Politica? ¿Credibilidad? o... ¿presión extranjera?