martes, 7 de octubre de 2014

Violencia en el Panteón


Para estas fechas ¿cuanta gente gusta de ir a llorar a sus muertos? ¿a beber cerveza con ellos? ¿ganarle al gentío de día de muertos? Es el colmo, el colmo de los colmos, y la seguridad bien gracias; ni en los panteones te escapas, pero bien que los responsables de ésta cacarean todos los días y a toda hora que la violencia va a la baja. 

Titulo original, "Visitaba la tumba de su hermano, lo mataron de un balazo"

MEXICALI.-Un joven que visitaba la tumba de su hermano en un panteón ubicado a las afueras de la capital, encontró una inesperada muerte al ser asaltado por cuatro desconocidos que le dispararon con un arma de fuego, debido a que se resistió a un robo.

El joven de 22 años de edad quedó tendido a poca distancia de donde su hermano descansa eternamente, mientras que los asaltantes se llevaron su vehículo y posteriormente lo quemaron unos metros adelante.

La información proporcionada por fuentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) precisan que el incidente ocurrió minutos antes de las 06:00 horas, a través de un llamado al 066 donde se informó sobre un tiroteo ocurrido dentro de las instalaciones del panteón Sonora, localizado sobre la carretera Mexicali-Tijuana.

Minutos después se precisó que una persona había sido asesinada y requerían la presencia de autoridades investigadoras.

En el lugar yacía el cuerpo de un joven de alrededor de 22 años de edad, el cual fue identificado por un amigo que dijo haber visto cómo ocurrió el incidente, pero que escapó al momento que dispararon.

El hoy occiso, y su conocido, arribaron a las instalaciones del cementerio para visitar la tumba del hermano de la víctima, donde permanecieron un tiempo prolongado consumiendo bebidas embriagantes.

Todo se desarrollaba en aparente calma, cuando fueron abordados por una banda conformada por cuatro individuos que les pidieron unos botes de cerveza; el joven se resistió a convidar de su bebida, lo que provocó la molestia de los rufianes, quienes con base de amenazas les indicaron que entregaran sus pertenencias.

La acción solo molestó al hoy finado que se hizo de palabras con los cuatro sujetos, hasta que uno de ellos sacó un arma de fuego y disparó en dos ocasiones, aparentemente.

Los proyectiles impactaron al joven, quien cayó sin oponer resistencia.

El amigo de la víctima emprendió la huida y se perdió de la vista de las victimarios, mientras que los agresores registraron el cuerpo en el que encontraron las llaves de su automóvil que posteriormente robarían y quemarían metros adelante.

Hasta el cierre de la edición se informó que el amigo de la víctima quedó a disposición de las autoridades para presentar su declaración, y en caso de encontrar pistas en su contra, podrían procesarlo.

—Por Eduardo Villa, de El Mexicano—


miércoles, 1 de octubre de 2014

Ciudad Gótica

—Ciudad Caótica—

¿Realidad o ficción? ¿ficción o realidad? Esto parece una redundancia y una repetición; pero ninguna de las dos, a lo que me refiero es ¿qué antecede o qué procede primero la realidad o la ficción? ¿o la ficción a la realidad? Mejor se lo dejo a su criterio, entérse usted mismo.

Los inmigrantes repatriados en el bordo, esos que rechazaron los americanos por su "status legal", esos que cuando cruzas el puente a pie para ir o regresar de Estados Unidos, te piden, "dame para un taco" ¿Una voz? No, cien voces. Los farmo dependientes que te piden para comer y se van a comprar droga. La policía que saben donde se surten; pero no van tras de ellos, por que están en complicidad con ellos!

Los secuestros, y la policía otra vez coludida con ellos.

Los mendigos que te siguen y se apresuran a tu paso para que les des una ayuda; los que les das tres pesos, y te exigen más con cara de diablos y una navaja. El delincuente que te checa para ver que traes para quitártelo.

El crimen organizado; y el que no está organizado.

Los balazos repentinos de los malandros que se persiguen unos a otros.

Yo me quedé traumado cuando al salir de mi lugar de trabajo, uno con un cuerno de chivo, mató a otro, que estaba a mi lado... No tanto por que me quedó cerquita, pero por la horrible sensación de ver, oler y conocer el sabor de la muerte... algo que afecta todos tus sentidos,  todavía en algunas de mis noches, esta pesadilla revive una y otra vez en mis malos sueños.

Los entambados. Los encajuelados. Los encobijados. Los encinerados.

La mocha-patas.

Los pepenadores, no me refiero a los que se dedican a eso, me refiero a los que buscan comida en los botes de basura de los negocios y de las casas, que dan pena, que dan miedo, por que el hambre es canija!

Los zombis.

Ya no es como antes en las colonias de está ciudad, ahora tienes que cuidar tus espaldas; ahora tienes que cuidarte de la oscuridad de la noche, por que te asaltan hasta de día. Antes eran pachucos, después cholos, ahora reguetoneros!!

La trata de personas, los vagos, los roba chicos. La mendicidad forzada. La mala impresión de un suicidio.

Los negocios cerrados permanentemente.

Las calles vacías. Por todas estas cosas y más hay que andar con mucho cuidado en ciudad Gótica.

¿Dónde está Batman? —Me pregunto—.

Llego a mi casa y me doy cuenta que... No. Todo esta bien, tan solo es neurosis; mientras a lo lejos escucho las sirenas de un convoy de patrullas.

Y con un alta voz un carro brindado anuncia: "La criminalidad va a la baja", dice con voz de mujer el ayuntamiento de ciudad Gótica.

Ciudad Gótica. Espérela en su cine favorito.

Quién hará que los Pequeños

—Titulo original, La "Libe" de montón de tierra a monte verde—

Siempre me ha llamado la atención esa sutil envida de aquellas personas que después de visitar San Diego, cualquier lugar de Estados Unidos, o de Europa, decimos -me incluyo-: «!Ah que bonito está San Diego, es un jardín!» «Donde vallas de Estados Unidos notarás que todo está ¡limpiecito!» «Cuando volví de Holanda, noté que nuestro país no cuida sus bosques y eso que Holanda es de hielo». Y si es cierto, es una gran verdad. Llama a mi atención ese "descubrimiento en el extranjero" por que siempre la respuesta está y estará en nuestras propias manos; podemos cuidar, podemos exigir, podemos hacer.

La colonia Libertad era un asentamiento que crecía muy rápido, y antes.. era otra cosa, tenías que estar preparado, las pandillas, los pleitos callejeros... por eso teníamos que quedarnos en la casa viendo la tele... jajaja. ¡Y no había otra cosa más que el doce y si se dejaba el 34!

Pero eso sí, cuidábamos nuestros jardines.

«¿Quién hará que los pequeños, puedan ver crecer un árbol? ¿Quién protegerá nuestro mundo natural? ¡Quián sino tú y yo!». Con un tono melancólico y música de canción de autor, en tiempo de Echeverria, un "spot" de televisión; un joven padre a su hijo, promovía el cuidado de los bosques y las áreas verdes domesticas. El viejo PRI era muy bueno para este tipo de "spots" de televisión. No me gusta la propaganda actual sobre estos temas del cuidado de los árboles. De hecho el Gobierno de la Republica ya los quitó de su canal de youtube.

En aquellos años, lo que ahora es la colonia Libertad, parecía un monte de tierra con casas todas muy pobres y las calles, ninguna pavimentada; pero muy pronto, tal vez por aquel "spot" de «quién hará que los pequeños», al poco tiempo —a mediados de los 70— ese monte de tierra se convirtió en un monte verde, que luego se volvió a perder al seguir poblándose la "Libe".

¿Dónde quedaron  aquellas bellas campañas para cuidar un arbol? ¿dónde están las áreas verdes? En realidad son pocas las que tenemos en Tijuana y los otros muncipios vecinos.

Tal vez, como decía aquel viejo "spot", «quién sino tú y yo»  podemos hacer la diferencia.

La Enfermera de la Muerte

Presión y pretexto ¿para sacar a un familiar del hospital? Me parece a mala practica. Ojos vendados, ¿trafico de órganos?, negación de personal; creo que aquí el verdadero "fantasma" no es la enfermera. Pero, ¿quién sabe? Tal vez sea muy mal pensado.

Nunca se me va olvidar el día que se murió mi papá; la noche anterior y previa a su muerte estuve con él, acompañándolo...

«Ya todos sus órganos están delcinando». Dijo un doctor a una enfermera, mientras yo los escuchaba a fuera del cuarto de terapia intensiva... «Ya le dejó de funcionar la vejiga, le queda poco».

Todavía quería que hubiera esperanza, pero el doctor y las enfermeras ya hablaban de él, como si ya estuviera muerto: «El de afuera ¿era su hijo?». "Era", quién sabe cuantas veces dijeron la palabra "era".

— ¿Era de la fe católica? —Me dijo una enfermera. —Es... todavía no se a muerto, o ¿qué ya se murió y no me lo han dicho? le dije.

—Disculpa, es que... a su papá ya le están declinando sus órganos, ¿son católicos?

—No... bueno sí, pero mi papá dejo de serlo —le dije.

—Ya no hay más que se pueda hacer, —me volvió a decir gentilmente—. Si quieres ve por un sacerdote al menos, para que tú  te sientas mejor...

Salí del hospital y me dirigí al seminario de la calle diez, en Tijuana... Eran pasaditas las diez de la noche, y la oficina estaba cerrada, sin nadie para preguntar. Sin un alma a la vista... Y, aceptando con paz que mi papá ya no era creyente, opté por regresarme al hospital.

La enfermera con la que había hablado ya no estaba, habían cambiado de turno y yo no me di cuenta por andar buscando un sacerdote. La nueva enfermera a mi parecer parecía alemana, le pregunté:

—¿Por qué le cubrieron con vendas los ojos a mi papá?

—Por si Dios le hace el milagro, para que no se le resequen, ya que después de varios días en terapia intensiva, se empiezan a secar las retinas de los ojos. ¿Ya fue por un sacerdote?

—Vengo de buscar uno; pero el seminario y todas las iglesias están cerradas. —Le dije.

—Qué importa, —me dijo mientras tomaba y levantaba una de las manos de mi papá para besarla— se ve que su papá fue muy bueno.

No pude más y me salí de la habitación. Pensando mil cosas. Triste y resignado. Al poco tiempo se oyó el sonido del aparato que marca el sonido del corazón, ahora con un sonido agudo y seguido. La enfermera llamó a través de un timbre a todos los doctores del hospital. Trataron de revivirlo, no se pudo.

A los pocos días después de los funerales, y del entierro; recordé a la enfermera que le tomó una de sus manos para besarla, y dije, «al menos debo ir a darle gracias, con un pequeño detalle». Compré una tarjeta y le agregué un billete de veinte dólares; me fui para al hospital a preguntar por la enfermera que cubre el turno nocturno. «Llega a las diez cuarenta y cinco de la noche», me dijo la recepcionista. Volví a esa hora, y volví a preguntar por ella... La mandan llamar pero no era la que buscaba.

—Yo he sido la única enfermera que cubre este turno, —me dijo la que no había visto.

—La enfermera que yo busco es alta, güera, fornida, parece alemana, ¿qué ya no está con ustedes?

—¡Que raro! —Me dice la recepcionista— Aquí no hay una que llene esa descripción.

Las Alcantarillas

 
—Titulo original: Hallan cadáver en una alcantarilla—

Por años he sido de las personas que trotan un poco para hacer ejercicio por las tardes, y en no muchas pero si varias ocasiones, me he topado como obstáculo algunas alcantarillas abiertas sobre algunas banquetas, pero... ¿por qué no las tapan? le pregunté en alguna ocasión a un policía. «Se están robando las tapas mi buen», me contestó. Alcantarillas abiertas como me preocupan; pueden causar un accidente... Accidentes, y "accidentes" —simulados—.

TIJUANA.- Un cadáver se encontró en el interior de una alcantarilla ubicada en el interior de la Canalización del Río Tijuana a un costado la Vía Rápida Oriente y el puente del bulevar Manuel J. Clouthier. La Policía Municipal informó que la víctima está identificada como “El Miguelón”, de 1.77 de estatura, de unos 40 años, el cual estaba desnudo y cubierto con una cobija de cuadros. Investiga el caso la Policía Ministerial.

Fuente: El Mexicano, reportó Said Betanzos

Con anima de detective me pregunto a mi mismo: ¿Victima identificada por quién? ¿quién era el Miguelón?  ¿un sonámbulo que iba caminando con su cobija de cuadros en medio de la noche y se cayó a la alcantarilla? Lo que no cuadra en este reportaje es ¿cómo sabían que era el Miguelón? ¿si no llevaba ropa y por consiguiente no traía identificación? Algo está mal en esta nota.

¿Se accidentó? ¿o lo mataron? Parecía, a criterio del reportero ¿delito o accidente? ¿era un civil? o, ¿un soldado? 

O, simplemente, ¿un indigente más de los que deambulan en nuestra querida Tijuana? de esos conocidos por su mote; que no tienen nombre, ni apellido. Una vez todo para sus padres, y luego nada para el mundo, en el país del nunca jamas, ¿nunca jamas qué? Se hará cargo de sus indigentes, ni de las ratas impunes, ni de sus alcantarillas... Por lo pronto, cuidado al  trotar por las banquetas, "se están robando las tapas de las alcantarillas".