martes, 20 de octubre de 2015

La Mano Huesuda

Antes de comenzar a platicarte sobre aquella noche y experiencia escalofriante, debo mencionar dos cosas importantes:

1- Mi hermano mayor era muy bromista, especialmente conmigo, sus bromas podían ser de ligeras a muy pesadas, pero definitivamente de noche no las hacía, ya que era un dormilón de primera.
2- Un amiguito, vecino de la casa de al lado, iba caminando conmigo una mañana, y me comentó algo que me sorprendió, que ya varias veces un ser invisible o fantasma le jalaba los pies y lo tumbaba de la cama, que él gritaba por el miedo, pero que al lograr encender la luz de su cuarto… nunca había nadie. Pude notar el miedo en su voz al revivir la experiencia, y me contó que lo primero, era que una mano lo tomaba por un pie, que él se despertaba al sentirla y que a partir del grito que daba era que esa extraña mano lo jalaba hasta tirarlo al suelo.

Con el segundo antecedente ni crean que me sugestioné, aunque si le creí a mi vecino, igual pensé que alguien le hacía una broma, ¿o era en verdad un fantasma? ¿O la mano peluda? Tal como él le llamó.

Mi caso:  La Mano Huesuda

Aquella noche sería simplemente inolvidable, más no por ser bonita o agradable, sino todo lo contrario.

A veces juntábamos las camas, pues hacía frío, a alguien se le ocurría hacer eso y así era como si estuviéramos en una cama gigante, habíamos cuatro chicos durmiendo en la misma habitación. En mi cama un hermano y en la otra dos hermanitas. Pero no, esa vez nadie juntó las camas, no había nadie a mis pies, debo aclarar. Eso sí, cada quien con su propia cobija, para evitar las típicas descobijadas y así evitar pasar frío.

Dormía como cualquier mortal, estimo habrá sido media noche, cuando ya hay un total silencio, que ni los perros se les oye ladrar a lo lejos, cuando de pronto desperté por sentir unos dedos tocando mi pie derecho, me espanté un poco, luego sonreí, “seguramente es mi hermano el bromista… ¡qué ocurrente!”, pensé.

Enseguida ya no eran dedos, sino una mano que con fuerza sujetó mi tobillo, abarcándolo completamente… eso no me agradó nada, pero me animé a decirle en voz baja, muy baja y algo atemorizado: “ya suéltame, déjame dormir”.  Nada… un silencio total fue la respuesta, y la mano no cedía.

Entonces agudicé la vista, casi no logré ver nada, pero si confirmé que en efecto no había cama pegada a la mía, así como tampoco distinguí la sombra de alguien parado a mis pies… ¡Qué miedo!, ahora si sentí mucho miedo, pues al no escuchar risitas burlescas, significaba que mi hermano no era quien me tenía agarrado de un pie (bueno, del tobillo) y lo peor es que me acordé de las espeluznantes experiencias de mi vecino en ese momento y mi miedo creció y creció… me engarroté, o lo que es lo mismo, me paralicé del pánico, ya no sabía que hacer, tampoco era mi estilo dar de gritos y despertar a todos… no que va! Mi padre se hubiera levantado a darme de cintarazos y no me hubiera creído una sola palabra, eso era seguro.

Los minutos transcurrían lentamente, y aquella mano no se movía de mi pie, pensaba miles de cosas… si fuera la mano peluda, de la que me habló mi vecino, ya me hubiera tumbado al suelo, ¿no? ¿O es que cambia de estrategia en cada casa que visita y con cada chico?

Sentía que me faltaba el aire, y es que estaba arropado de pies a cabeza, bueno no, un pie seguía afuera. Lo siguiente que se me ocurrió, lo planeé por un buen rato, pero no me atrevía… “tengo que hacerlo, tengo que tocar esa mano y ver si la quito de mi pie”… no me atrevía, y aquella condenada mano parecía no querer soltarme, al contrario, apretaba más mi tobillo.

Como pude me armé de valor, tapado como estaba, deslicé el tronco (parte superior de mi cuerpo) suavemente bajo la cobija, y lentamente fui acercando mi brazo, para tocar esa mano misteriosa, y cual va siendo mi sorpresa, aquello no era normal, la toqué, y desde luego que se trataba de una mano, más no peluda como dijera mi vecino y otras leyendas, no, ésta era por demás delgada, esquelética y fría. ¡¡Huesuda!!

Solo sirvió lo que hice para retroceder con más espanto del que ya tenía, y que se me cae la cobija de la cara, y temblando aunque velozmente, me cubrí de nuevo la cabeza por temor a ver al dueño de esa mano parado junto a mi, ahí entre las tinieblas.

Pero aquella mano seguía aprisionando mi pie… ¡Por Dios!, ¿Por qué no se va?, ¿Y si jalo mi pie para zafarme? Pero no, con eso puedo despertar a la mano que parece estar dormida y entonces ella me jalará a mi y me tirará al piso… ¡nooooo!

No le quise dar más vueltas a la idea pero volví a ella. Tienes que hacerlo, me dije para convencerme, y tratando de calmarme, de aplacar el miedo que me tenía erizada la piel de todo el cuerpo lo hice… di un jalón con todas mis fuerzas, llevando la pierna hacia la altura de mi estómago lo más que pude.

Y sin ningún problema lo hice… ¡que raro! Como si al mismo tiempo que tiré de mi pierna, la mano me hubiera soltado, para burlarse de mi de ese modo macabro. No lo entendía, pero a la vez que bueno, que suerte que no me pasó igual que a Rafaél, el vecino.

Tardé para dormirme, no se cuanto, horas quizás, desconcertado, sin poder resolver lo sucedido, sin encontrarle lógica… ¿de donde salió esa mano? ¿De quien es?

Y al día siguiente, mi hermano el mayor, para nada se burló de mi, señal más que clara de que él no había sido, y por supuesto, ni él ni nadie de la casa… porque viendo sus manos, ninguno tiene una mano así de huesuda como la que me agarró aquella terrible noche… ¡noche, que no se la deseo a nadie!
"En aquella ocasión tenía 12 años, pero esa experiencia una manía me dejó, que rara vez duermo con los pies destapados desde entonces".



jueves, 1 de octubre de 2015

Suicidios en Tijuana.... ¡A la Alta!

¿Qué tiene el otoño que a mi gente le hace tanto daño? Parece que llega esta temporada y, ¡cómo registran los diarios suicidios! No que sea una cosa que se dé solo en estos meses, pero es algo que, como mi vecina Jenni una vez me dijo: "llega el otoño, y ¿no sé qué me pasa? ¿Qué todo se me hace tan triste?" —Con relación a ella misma— No que esté de acuerdo con ella; pero, me llama la atención. A mí al contrario, me gusta la temporada, y la disfruto; pero es algo real, algo que pasa con mayor frecuencia pasando el equinoccio de otoño. Me llama la atención, tal vez porque es algo que he vivido. ¿Quién no se ha sentido suicida alguna vez en su vida?

Tijuana, 60 suicidios en lo que va del año, a la alta.

Es algo que debemos tener en cuenta, estos meses empezando el otoño y terminando el invierno, la gente es más susceptible a la depresión; y, esto es algo que te puede llevar a tomar una mala decisión; en la mayoría de los casos, una decisión irreversible.

Aquí algunas estrategias para alejar la depresión y sus pensamientos negativos.

-Sí eres o te consideras una persona deprimible; haz por ti cosas, cosas que te gusten; cosas que te hagan sentir bien —menos  drogarte—. Arreglate, como si fueras a una fiesta. Deporte; no tienes que estar en un equipo de futbol, empieza una rutina deportiva, la que gustes. Artes, ¿no quieres meterte a la casa de la cultura? hay clases de dibujo y hasta de lo que gustes en el Internet; incluyendo hobbies y pasa tiempos. Encuentra una actividad que te guste.

-No le des vueltas y vueltas a las cosas que te entristezcan o que te hagan enojar; mejor dale la vuelta —pensando— en las cosas que te alegren.

-Sonríe, aunque no tengas ganas, ayúdate gesticulando frente a un espejo.

-Haz alguna cosa por los demás. ¿Le has llevado alguna vez de comer algo a algún mendigo? ¿de los que hay en la calle Tercera?

-Rodéate de gente positiva, se selectiva, selectivo; escoge muy bien tu compañía.

-Festeja todo, incluso esas fechas que no estén en tu calendario religioso.

-Gasta luz, prende todos los focos. Ahora que los días se hacen cortos, la oscuridad del horario atrae —a algunas personas— pensamientos depresivos o tristes, la luz los aleja.

-Rompe la rutina. Sal a comer aunque sea a un puesto pobre de tacos. Ve al cine, visita a alguien, ve a un masaje, ve a tu iglesia, ve a donde quieras, pero sal.

-Acéptate a ti mism@ y acepta a los demás como son. Eres irrepetible. Disfruta tu individualidad y la individualidad de los demás; que aburrida sería la vida si todos fuéramos iguales, ¿no crees tú?

-Visita un psicólogo (esto hasta puede ser divertido, no es cosa del otro mundo).

-No discutas con tu pareja en frente de tus hijos -(¡Ahhh, y tampoco les cuentes tus problemas!).

-Medita. Meditar es el arte de no pensar en nada, date un tiempo para relajarte, respirar profundamente y dejar pasar los pensamientos sin observarlos.

-Superarlo. Es normal que todos tengamos pensamientos tristes y hasta suicidas, lo que no es normal es no poder superarlo, di "ya basta, este pensamiento no es mío, no lo quiero; alejate", y dale vuelta a la hoja, siempre hay algo mejor; en qué o quién pensar.

Trata una o dos de estas estrategias, verás que hacen la diferencia.

Esta estación, y la que viene —otoño e invierno— están llenos de días festivos, creo que el universo los impuso, a modo de autodefensa para contrarrestar esos estados de ánimo que nos trae el fin del verano. Festeja todo; prende todas las luces, dale sentido a tu vida haciendo cosas que te gusten. En vez de pelear, discutir, o enojarte, dale una vuelta a la manzana, invita a tu espos@ —Rehúsate a seguir peleando—. ¿El dinero es el problema? Recuerda que no lo es todo en la vida... Mira hacia a fuera, ayuda a alguien, decía san Francisco de Asís: "Si Dios puede trabajar a través de mí, Él puede trabajar a través de cualquiera", y esto es muy recomfortante, lo suficiente como para darle sentido a la vida.

martes, 1 de septiembre de 2015

Baile de Tijuana —De La Misión para el Mundo—

—El calabaceado, danza popular que se baila en Tijuana—


Recientemente, al ir a una fiesta en La Misión, me tocó ver bailar a un grupo de jóvenes el calabaceado, el famoso baile popular de Tijuana y me puso a pensar; es que me transporta a mi juventud cuando íbamos a bailar a La Estrella; claro ese salón de baile era totalmente otro a lo que es en la actualidad, —si todavía está—. El calabaceado en aquellos años de los 70 era igual de popular a lo que es hoy en Tijuana; por mucho tiempo pensé que era importado de mi natal Monterrey; pero no exactamente, es diferente; otro tiempo pensé que era un tipo de imitación al que se baila al son de la música "country", pero no exactamente; porque es totalmente diferente...


El baile Calabaceado es una manifestación popular de los vaqueros de la región, me refiero particularmente al poblado La Misión, Baja California que se encuentra al norte de Ensenada y al sur de Rosarito. Este baile anteriormente conocido como baile vaquero, nace al final de los años cincuenta, al ponerse de moda la música norteña, ritmo que permitiría que los vaqueros y la gente del pueblo comenzaran a imitar algunas gracias del ganado, como los brincos, giros y patadas. Contrario a lo que otros investigadores opinan que el baile calabaceado fue introducido por personas ajenas a la región, mi opinión al respecto es que es una manifestación que se fue dando espontáneamente entre los habitantes de rancherías, poblados y ciudades.

Veintidós años ininterrumpidos de investigación de campo y bibliográfica han venido corroborando que el calabaceado es un baile folklórico del Estado de Baja California puesto que es una manifestación que practica el pueblo, en sus festividades sociales, históricas y religiosas.

 Luis Lopez



viernes, 31 de julio de 2015

Tijuana

—La Tia Juana—

Existe un libro que se describe a una Tía Juana como una mujer inmaculada que vivía en las misiones de Baja California, y era toda una santa. ¿Sería acaso para rescatar la moral de otra “Tía Juana”? Que por el dolor de un español al que le fue como en feria en ésta ciudad, al regresar a España escribió un libro en el que señala a una tía Juana como la peor de las prostitutas y argumenta que es parte de la vida que se tiene en una ciudad como Sodoma y Gomorra. Recordemos que los pobladores sin esos dos extremos, también pusieron a una Tía Juana diciendo que vendía comida a los camioneros... Pues bien!

Existió un tal Luis Ramírez cerca de Real del Castillo, Baja California y en un recorrido a esta zona conoció a Juana y a Ramona, eran hermanas étnicas serís venidas de Sonora. Luis cortejó a Juana y ella nunca le hizo caso; pero por cosas de amores confundidos sin casarse tuvo una bebita con Ramona llamada Martha.

Luis las abandonó regresándose a Real del Castillo y a los pocos años muere Ramona y esa bebita es criada por su Tía Juana. En su ranchería Luis a los pocos años se casó y tuvo dos hijos llamados Benjamín y Toribio. Éste último muere a los diez años aproximadamente y al paso de los años muere Don Luis bajo una tormenta eléctrica; quedándose Benjamín con los recuerdos y el rancho de su padre. Benjamín se casó en la Sierra de Juárez y se fueron a vivir después al Valle de Mexicali, teniendo como hijos a Toribio, Benjamín, Luis, y José. Al enviudar ya Don Benja se regresó a su rancho en la sierra a vivir su últimas décadas llevándose a su hijo Toribio; y el tiempo se llevó a ambos.

Toribio D.e. p. tuvo a Toribio hijo quien heredó el rancho de su abuelo y bisabuelo, quien vive en Ojos Negros, B.C… Benjamín vive humildemente en Ensenada y sus hijos Rosalio, Gabriel y Benjamín viven en Mexicali y su valle; Luis se casó en Mexicali y no tuvo hijos; José D.e.p.  se casó en Mexicali y tuvo a José hijo, Marco, Manuel y Julio.

Por azares del destino, Marco, hijo del difunto José, conoció a una bellísima viejecita hace dos décadas aproximadamente en Jacumba California, de nombre Martha. Al recordar sus vidas y atando cabos descubrieron que ella era la nieta del bisabuelo de Marco. Fue así que éste último heredó la fotografía de aquella Tía Juana que sin deberla ni temerla se llenó de amor por el regalos que Dios le dio, ese bello regalo que fue una bebita que al crecer tiene una nueva Marthita; pero al paso del tiempo juntas están todas con Dios.

Vaya usté a saber…
Marco Ramírez Cardoso

Fundador del museo Regional Baja California
Desde 1986


Pídele un deseo...

No, mejor no le pidas un deseo, mejor dile: 

¡Voy a poner tu nombre en alto Ti... Juana!




jueves, 23 de julio de 2015

Afortunados Indigentes de Ensenada


Ensenada, la Cenicienta del Pacifico; la que cuando visitas te asombra por su calma, la fina, pero como muchas ciudades del mundo, a Ensenada ya le salió su lado oscuro.... Un lado oscuro que, como parpadeo de cámara, de pronto brilla, y alumbra de una forma inesperada.

"Aaah... ¿no me ayuda para un taco?" Le dijo Ricardo (conocido como "Nico") nada más y nada menos que al dueño de la taquería más famosa de Ensenada, "Sí, ven, pero déjanos tomarnos una foto contigo, viejo".

Y, como si fuera cosa de risa, con tantas sonrisas, apareció Ricardo en la foto. Lo que no sabía Ricardo fue que se iba hacer famoso, de un momento para otro, y ahora varias asociaciones civiles, se están organizando en Ensenada para ayudar a Ricardo y personas como él. Tal vez nuestra Mahuana de Tijuana, nunca tuvo tanta suerte como la ha tenido Ricardo.

Por lo pronto, ya hay quienes inmediatamente, quieren iluminar con su generosidad esta mancha oscura que éste grupo de finas, pero mal intencionadas personas le ha hecho a la Cenicienta del Pacifico.

Porque los buenos somos más, de acuerdo a las  redes sociales, ahora hay gente involucrada en ayudar a estas personas en condición de calle; y al otro lado del escenario, la funcionaria publica involucrada en la foto -defensora de oficio!-, y el director de la universidad de Xochicalco campus Ensenada, no tuvieron otra opción pero de renunciar al recibir innumerables manifestaciones de indignación de entre los usuarios de Facebook y Twitter.

Esperemos que esta iniciativa pro-indigente dé un giro jamás esperado para quienes viven en situación de calle en Ensenada, y que los pobres indigentes de Tijuana y Mexicali sean igualmente beneficiados.