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martes, 1 de enero de 2013

La Tijuana de Lyn May


—La Tijuana que le tocó vivir a Lyn May—

Los sesentas que suerte de vivirlos; decían los promocionales en la tele, los anuncios en el radio y sobretodo el ambiente, que suerte haber vidido esa época.

En los sesentas Tijuana era totalmente otra, sus cabarets abundantes, todos parecian de lujo.

 El Nicte Ha, el Flamingos, la Estrella, el Molino Rojo... El Sansusi. Entre otros tantos.

No, ya Tijuana no es ni la sombra de lo que antes fue...

Ysi ahora hasta parece que están en ruinas o abandonados, hubo una vez que brillaron con una luz inmensa, que te encandilaba.

Y me tocó ver nacer una estrella: a Lyn May.

No, entonces no había el tubo, pero si había "stands" donde las bailarinas exoticas bailaban arriba de una aparente mesa; ahí era donde bailaba Lyn. Todos los antros; perdón, antes no eran antros, se les decía cabarets o congales —de acuerdo al vocablo popular— Todos querían a Lyn May en sus salónes; pero Lyn aparecía siempre en el mismo, antes eran "antros" elegantísimos como ya no los hay en la actualidad; —no, ya no los cuidan; no les dan mantenimiento, ni cuidados— pero no tenías que esparar a tu graduación o a que te invitara a su boda un amigo millonario; por el consumo minimo; en los cabarets de Tijuana todo era como de lujo; el burlesque en Tijuana era su carta de presentación; su perdición y a la vez su entrada al paraiso.

El corazón de Tijuana era la avenida Revolución donde había la mayoría de estos lugares, cabarets, restaurantes y bares; el brillo era lo que parecía más importante; todo estaba muy iluminado, te alejabas de la avenida Revolución —en serio—: ENCANDILADO. Hasta el anuncio de la Coca Cola que estaba a lo alto de la loma, al finalizar la avenida; acorde con estos negocios, brillaba intensamente. Me dio una gran nostalgia cuando lo apagaron.

Como  también me dio una gran nostalgia cuando algunas de sus estrellas se fueron.

Pero antes de que todas esas luces se apagaran, o les bajaran de volumen; si más no recuerdo fue en el Nicte Ha, donde despues de una de esas presentaciones, Lyn May se asercó a nuestra mesa —ibamos varios amigos— y nos dijo emocionadamente:

 —"Muchachos, yo se que desde mucho me siguen, por eso quiero despedirme especialmente de ustedes, esta es mi última presentación, por que ahora me voy al cine".

Se acercó a nuestra mesa; a mi me dio un beso y a los demás los abrazó —o los saludo de mano— y nos dedicó su siguiente numero.

Después de eso, volvió a venir pocas veces Lyn May a Tijuana, pero la vimos en la televisión, en el cine y en los periodicos, pues por ese medio me enteré del altruismo que Lyn se dedicó —sigilosamente— por algunos años, ayudando a construir casas para los pobres; centros de ayuda para mujeres sin oficio, y casa-hogar para niños de la calle.

Sí, Lyn May —Lilia Mendiola de Chi— aunque nació en Acapulco, Guerrero; y de origen Chino, es nacida a la popularidad en Tijuana.

domingo, 9 de diciembre de 2012

"Me Hubiera Gustado Ser Tijuanense", Jenni Rivera

Jenni Rivera, contraversial, enamorada, conflictiva, activista; muy querida por unos y muy odiada por otros. Angelina —de Long Beach— de nacimiento pero tijuanense de corazón, pues lo dijo en su momento: "Me hubiera gustado haber nacido en Tijuana para cantarle siempre a esta ciudad que es mía". Ciudad que visitaba seguido para comprar lo que no encontraba allá; dulces, galletas, entre otras cosas; y que una vez —platica su papá— llegó a comprar aquí —en Tijuana— para vender en algún mercado —sobre ruedas— en Los Ángeles, California.

"Su público siempre la vamos a extrañar, descanse en paz". Dice Lupita, una señora que vende artículos religiosos junto a la catedral en la calle Segunda de Tijuana.

Jenny Rivera. Nació en Long Beach, CA., un julio 2, de 1969 y muere hoy, diciembre 9, del 2012 en Iturbide, Nuevo León.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Olga Vicenta Díaz Castro, "Sor Abeja"

—Quién es Sor Abeja, su versión de Juan Soldado y el poema donde se autodescribe a la literatura—

No conocí personalmente a Sor Abeja —Doña Olga Vicenta Díaz Castro— leí alguna vez, alguno de sus poemas; y cuando hizo su obra, titulada Leyendas de Tijuana, allá en los 70 —tendría yo entonces 10 años— quizás se agotaron muy pronto todas las copias y no llegaron a todo el público —ni a todas las escuelas—; de su segunda edicción en 1981, tampoco me enteré; pero buscando sobre ella, recientemente, menuda sorpresa me he llevado. Creo que no se le ha dado la dibulgación que se merece; siendo no solo precursora en Tijuana de este genero literario —leyendas—; pero también, pionera de la literatura en Baja California.

Con este mi blog de leyendas, no pretendo hacerle la competencia —mucho menos plagearme su obra— mi idea es recopilar historias y vivencias —leyendas— narradas muchas veces a viva voz de sus narradores; otras veces redactadas por el mismo publico.

Vivencias que han pasado de generación a generación; Eventos que por lo raro o lo insolito, han impactado la memoria de quienes aquí vivimos, eventos que se han convertido en leyendas. Personas que han destacado tanto; por un motivo o por otro, que se han convertido  —de igual manera— en leyendas.

Leyendas, como lo es Sor Abeja...

El Instituto municipal de Arte y Cultura (IMAC) ha organizado un homenaje a "Sor Abeja", quien tuvo el privilegio de rescatar las Leyendas de Tijuana en un libro que publicó el 27 de octubre de 1973, con un prólogo de Jesús Cueva Pelayo, que mereció una segunda edición en 1981, dado el sorprendente éxito de librería. En menos de 3 meses se agotaron los libros, cumpliéndose el pronóstico de Cueva Pelayo y mío —escritor de agencias— en torno a una excelente recepción del mismo. 

Doña Olga Vicenta Díaz Castro "Sor Abeja" nació el 21 de julio de 1905, en Río Verde, San Luis Potosí. En donde formó parte de los grupos de artistas e intelectuales. Sus estudios primarios y secundarios los hizo en la escuela José María Gaja de Tampico, Tamaulipas.

Llegó a Tijuana en el año de 1949, en compañía de sus dos hijos. Ya en la ciudad, en el año de 1950, organizó un cuadro artístico, presentando una serie de obras teatrales y posteriormente participó con éstas en programas de las emisoras radiofónicas X.E.C, XEBG y X.M.O. Tres años después fundó por cuenta propia el Centro Alfabetizante "Esteban Cantú", para niños y adultos. Además creó el grupo Alfarez y durante 2 años tuvo sus reuniones bohemias, que muchos artistas y amigos extrañan.

Fue miembro fundador de la Asociación de Escritores de la Baja California, en 1956; de la Asociación de Escritores de la Península de Baja California, en 1967; Vocal del Seminario de Cultura Mexicana, Corresponsalía Tijuana; Secretaria y Tesorera del Instituto de Cultura y Arte Latinoamericano (ICAL A.C), filial Tijuana.

"Sor Abeja", además, fue socia activa con credencial número 538 de la Agrupación Hispana de Escritores de Madrid, España. Organización que cuenta con asociados en todos los países de habla hispana. Como escritora participó en la Primera Feria de Libro de Tijuana, en 1970. Y de igual forma en 1971. Entre sus obras publicadas, podemos encontrar Olvido, Mariposas y pétalos (versos); Narraciones y Leyendas de Tijuana en tres ediciones (prosa); y La Tía Juana, historia novelada.

Le conocí —escritor de agencias— en el año de 1963, en la oficina que albergaba al recién creado Departamento de Acción Cívica y Cultural del Municipio. Fue simultánea la simpatía que surgió entre doña Olga y su servidor, naciendo una amistad que se prolongó hasta los últimos días de su vida. ¨Sor Abeja¨ murió el 31 de julio o los primeros días de agosto de 1994, en su casa de la colonia Los Altos. Las causas de su fallecimiento siempre se prestaron a dudas y nunca fueron del todo aclaradas. Por ejemplo, su hija y muchas de sus amistades consideran que fue asesinada.

"Sor Abeja" fue una mujer inquieta, franca y con una voluntad inquebrantable, eran su cualidades más sobresaliente; era de un espíritu abierto para aprender cada día. Tocaba la guitarra y tenía algunas canciones de su inspiración. A sus setenta y tantos años, compró un piano. Un día de esos la visitamos con motivo de su cumpleaños y con gesto casi infantil nos hizo una demostración de sus adelantos.

Doña Olga fue un personaje en Tijuana, ampliamente conocida en distintos círculos sociales de la comunidad por ser una mujer polifacética. Era habitual verla recorrer las calles de la ciudad, su figura inconfundible de cabellera blanca recogida en un armonioso chongo, su piel blanquísima, la mirada penetrante de sus ojos que cambiaban las tonalidades del verde, según su estado de ánimo y esa su peculiar forma de reír. Conversadora incansable, de memoria prodigiosa, cautivaba a niños, jóvenes y adultos en general por su amena charla y su forma de narrar. Seguramente de la misma manera en que narraban cuentos nuestras abuelitas.

Extrañamos sus visitas de lunes a viernes a la Dirección de Acción Cívica y Cultural o a la Galería de la Ciudad, ubicada en el Antiguo Palacio Municipal.

Unos días antes de su muerte nos comentó que ya tenía cinco leyendas en manuscrito para su próximo libro. Deseando igualmente publicar una serie de cartas, de correspondencia, con escritores de varios países de Latinoamérica y de España. !Cuántas anécdotas, narraciones y leyendas se han quedado escritas con su bella letra palmer! Sería del todo positivo el rescate de dicho material, ojalá algún día aparezca, así como reeditar sus narraciones y leyendas de Tijuana  —de cuya obra se fotocopian miles— cada año violando el derecho de autor que heredo su hija Liduvina.

Sin más, muchas personas la extrañamos y recordamos.


Doña Olga Vicenta Díaz Castro "Sor Abeja" nació el 21 de julio de 1905 y murió el 31 de julio (o los primeros días de agosto) de 1994.

—Tomado de Agencias de El Mexicano, 2005—

A continuación la versión de Juan Soldado, de Doña Olga Vicenta Diaz Castro; y enseguida, su poema donde Doña Olga se auto retrata a la literatura, como "Sor Abeja".


Juan Soldado

La vida de Juan Soldado se desconoce y desgraciadamente nadie se ha preocupado de investigar sus antecedentes que, como hombre y como soldado, nos sirvan para emitir un juicio que lo ponga en el lugar que verdaderamente le corresponde. Solo se sabe lo que a  través de los años las gentes cuentan, y con distintas versiones logran infundir en las coincidencias la indignación y mantener perenne el recuerdo de un hecho, que, no siendo el primero en el mundo, debería de haberse olvidado por el oprobio que para Tijuana y para nuestro glorioso ejercito significa el seguirlo propalando.

Así atendiendo a las opiniones y sugerencias que me fueron hechas, solo voy a exponer mi punto de vista con estas breves consideraciones.

Debo advertir que ni mi mente ni mi endeble pluma se atreverán a inventar ni escribir detalles de este caso, del que nadie fue testigo y que solo servirían para llenar las paginas de una de tantas inmundas revistas que se dedican a explotar la morbosidad y los salvajes instintos de gente que se solaza con la desgracia de sus semejantes. Pero aunque no sea muy grato, repetiré algo de lo que oí cuando por primera vez visite la tumba de Juan Soldado.

En el año de 1938 nuestra ciudad se conmovió ante el nefando crimen del que fue víctima una inocente niña de corta edad al ser violada y asesinada, por un miembro del ejercito que después inculpó a un subalterno, un soldado raso llamado Juan.
     
Y hasta la fecha nadie puede asegurar quien de los dos fue el responsable, solo se sabe que esta horrible tragedia provocó protestas, manifestaciones y hasta sangrientos motines.

Personas que aun viven dicen que la misma mujer del soldado Juan, tal vez sin medir las consecuencias, declaró en su contra. Y finalmente fue conducido al Panteón de Puerta Blanca para aplicarle la Ley Fuga.

Otras aseguran que como no se le permitió hablar para defenderse, cuando corrió huyendo de la muerte iba blasfemando y lanzando improperios en contra de quienes lo acusaron y al darle el tiro de gracia maldijo a los que le dieron muerte.

La Indignación Origina la Credulidad

Como entre los que protestaban por este hecho unos estaban a favor y otros en contra, siendo en su mayoría los primeros, no tuvieron otra manera de manifestar su condolencia  que después de ser sepultado, cubrir su tumba de flores y luces  y orar pidiendo el descanso de su  alma. Pero tal vez alguien en el exceso de su culto homenaje lo catalogó como mártir,  y encontrándose en apuros le pidió que le ayudara, y al ser solucionado su problema se dio a la tarea de publicar aquello como milagro, empezando así la credulidad de las gentes, bendiciendo en sus apuros el anima de Juan y se olvidaron de la tumba de la niña, que en realidad merece mas consideración, si es que de inocentes victimas se trata. Y ¿qué decir del dolor sin medida y sin término de los padres de esta pequeña?

Nuestro Punto de Vista

Si nos ponemos en un plano imparcial y aceptando la posibilidad de que este pobre hombre fuera inculpado por un falso testimonio, no por eso vamos a creer que murió en olor a santidad, ni mucho menos se le pueden atribuir poderes milagrosos que lo dignifiquen para elevarlo a los altares.
     
Y hago esta observación porque por muy elemental que sea nuestra instrucción religiosa todos sabemos que, Santo es aquel que llevando una vida de virtud y de pureza se dedica a seguir las huellas de Cristo, poniendo en practica sus divinas enseñanzas. Además de esto, milagro es un hecho sobrenatural en el que solo interviene Dios con su poder divino, y finalmente recordemos que los santos no hacen milagros, ellos solo ruegan por nosotros para que el Todopoderoso escuche nuestras peticiones, concediéndonos lo que en su infinita misericordia cree que merecemos.
     
Aunque ahora la Parasicología hace concienzudos estudios sobre estos conceptos.

La Tumba de Juan Soldado
     
Sobre la tumba de Juan se construyó un cuartito. Ahora este modesto y ruinoso monumento es el punto donde convergen, el fetichismo, la ignorancia, la inmoralidad, el interés y el histrionismo.
     
En mis frecuentes visitas al panteón he presenciado ante esta tumba , incidentes dramáticamente enternecedores, algunos por demás profanos, otros ridículos y hasta chuscos como estos con que termino estas observaciones.
     
Una tarde encontré frente a ella a un ancianito de rostro alegre que me saludó amablemente y al entablar conversación con él le pregunté:
     
-¿Ha venido usted a pagar alguna “manda”?
      
-No, señora, yo vengo a ver que nuevos milagros le han colgado al pobre Juan.
      
-¿Es que no cree usted en sus milagros?
      
 -¡Cómo voy a creer! Señora, venga usted para que vea.
    
Entramos a una pequeña capilla atestada de retablos, tarjetas, retratos, imágenes de santos, papeles escritos, trapos, prendas de vestir sucias y otros inmundos objetos dignos de ser quemados, ya que todo esta dando un aspecto deplorable invadiendo la parte exterior. Sobre el techo está un busto de yeso que representa a un militar que no es Juan, porque de éste no existe ninguna fotografía.
     
El viejecito tomó de aquel montón de cosas un papel y me dijo:
       
-“Señora, lea usted para que vea porqué en mi opinión deberían las autoridades correspondientes haber quitado todo esto.”
     
Tomé el papel y leí lo escrito que copié a la letra: “Te doll grasiasjua soldado pot l milagro qe me isiste, de qe Camilo dejara a Mariana y se viniera a bibir conmigo. Tu de bota Anastacia.”
      
-Pero esto es una irreverencia -le dije- entregándole el papel que él puso en donde estaba.
      
-Pues por el estilo de éste, hay otros que por decencia, más vale que no los lea.
      
-Yo pienso que por respeto a las creencias no han mandado quitar todo esto.
       
-No, no es por eso, es que ¿ve usted esta ánfora o cepo? Pues aquí se juntan las limosnas.
       
-Y que sin lugar a dudas recoge algún sacristán.
       
-No señora, ¿Cómo va a ser posible eso? si las autoridades eclesiásticas no han dado su aprobación para que Juan Soldado sea venerado.
          
-Entonces ese dinero lo recauda alguien para alguna obra de utilidad pública.
          
-Tampoco; porque nunca hemos sabido nada de eso.
       
Y sonriendo maliciosamente continuó:
         
-Es que Juan Soldado tiene un tesorero y a veces una Tesorera que viene a recoger semanariamente  las limosnas y sin duda se las llevan a depositar al Banco, por lo que yo creo que, sucediendo esto durante mas de treinta años, este Juan ha de tener una respetable suma a su nombre.
        
Al oír el gracejo y la ironía del viejecito, hice un esfuerzo para no soltar la risa; y en tanto nos dirigíamos a la puerta para salir, le dije:
     
-No me haga usted reír que estamos en un lugar santo.
     
-No, señora si esto es cosa seria, fíjese que ya tiene el material para levantar otra capilla en el lugar donde dicen que cayó muerto; y de seguro que van a poner otra alcancía grandota para que se le junte más dinero ¡Ah! Si le digo que este es un muertito muy avariento…Je…Je…muy avariento…Je…Je…Je…
     
Asi llegamos a la puerta y al salir no pude más y me puse a reír hasta las lagrimas.
       
La gente que pasaba al oír nuestras risotadas debe de haber pensado que estábamos locos porque, ¿quién sale de un panteón hecho mas pascuas, muriéndose de risa?    
    
Tomado de Narraciones y Leyendas de Tijuana, por Olga Vicenta Díaz Castro "Sor Abeja" Lito Editorial Fiscal, Segunda Edicion 1981, p.43-48.

Me Dicen "Sor Abeja"

Me dicen "Sor Abeja" por que nací entre las flores,
en penumbra de fronda, como un ignoto Ariel;
y en las rosáceas copas de radiantes colores,
me nutrí de rocío, de polen y de miel.

Me llaman "Sor Abeja" porque soy laboriosa,
y convertí mi nido en celda y colmenar;
y me inspira la gracia de una bondad radiosa
que los malos impulsos me obliga a condenar.

Me dicen "Sor Abeja" por mi gris apariencia
y este sencillo aspecto; porque escondo la hiel
del sufrimiento acerbo, de un dolor sin clemencia
y a mi negrura cobre el marfil de mi piel.

Me llaman "Sor Abeja" porque llevo escondido
en la mente y el alama, este dardo sutil,
impregnado en cicuta, con que me he defendido
en perdonar la injuria de la torpeza vil.

Me llamo "Sor Abeja" porque soy religiosa,
porque lloro en silencio y en la plegaria fiel,
le pregunto al Eterno de mano prodigiosa:
¿Por qué siendo inclemente, también puedo dar miel?

—Olga Vicenta Diaz Castro "Sor Abeja"—


jueves, 4 de octubre de 2012

De Bolero a Empresario: Johnny Alessio


De acuerdo al Fondo Monetario Internacional, la crisis económica actual tardará 10 años para finalizar; 10 años que nos parecen eternos; y hasta nos pareciera que es la primera vez que hay una de estas crisis económicas mundiales...

Era la época dorada de Tijuana, aquella que atraía a los "secos" de la ley seca de Estados Unidos, el mundo parecía que estaba dando un nuevo giro; a lo que era una pequeña aldea fronteriza, se convertía poco a poco en una pequeña ciudad atractiva a quien huía de las prohibiciones de aquel país.

¿Tijuana y San Diego ciudades hermanas? Para nada, San Diego ya era un puerto de los más importantes de Estados Unidos, y Tijuana... apenas bostezaba.

Pero esta historia se trata de un joven que pasó de un pobre bolero a un gran empresario; dentro de ese marco histórico de los años de la ley seca; todo empezó, tal vez por esas cosas de las que los pobres de todas las épocas y de la actualidad ya estamos tan familiarizados...

La necesidad.

Sus papás habían inmigrado huyendo de la pobreza —de Italia— a Estados Unidos; buscando un buen lugar para vivir; era la época de los fabulosos 20, cuando llegaron a West Virginia  y luego; ahora por cuestiones de salud de Dominico —papá de 7— junto con su esposa Rosa, a San Diego, California.

La pobreza de las que habían huido Dominico y Rosa, papás de Johnny, parece que los había seguido a San Diego, y Johnny tuvo que dejar la escuela a los 17 años, con otros de sus hermanos; poniéndose a trabajar en los negocios de su padre, un puesto de lustre para el calzado y de revistas.

"Con lluvia, truenos o nieve, lo podías ver en su puesto de bolero, su banquito y feliz de la vida; haciendo orgullosamente su trabajo, dándole lustre a los zapatos de sus clientes"; platican los que lo conocieron; pues Johnny nunca dejó el contacto con sus amigos.

Hablaba italiano e ingles; en su momento —seguramente— nunca imaginó que pronto iba también a hablar español...

Es que entre sus clientes estaba Conrad Arnholt Smith que era propietario del Banco del Pacifico en Tijuana; quien al observarlo por un tiempo; había notado su agilidad y un interés genuino al desempeñarse en su trabajo; convirtiéndolo en su amigo; y sentimentalmente hablando, adoptándolo como a un hijo, llevándoselo a trabajar a su banco.

—Esos días para mi fueron terribles, —platicaba Johnny.

Johnny sentía que no encajaba en el banco, donde el era el único estadounidense y en pocos días ya había renunciado varias veces; pero llegó el día que utilizando su lengua italiana —muy parecida a la nuestra— decidió aprender a hablar español; utilizando su ingles para ganarse la confianza de los inversionistas americanos y el español para ganarse la confianza de sus compañeros; al poco tiempo se desempeñó de mensajero; luego de cajero;  algunos años después, de gerente del banco; hasta que tuvo que abandonar el banco para convertirse en el gerente del antiguo Hipódromo de Agua Caliente.

Las crisis mundiales de aquella época que desde niño a este joven le tocó vivir; lo hizo un hombre muy luchista y por ende muy emprendedor; pero había algo más en la personalidad de Johnny, carisma y mucha inteligencia.

En poco tiempo y todavía muy joven sería conocido por todo el mundo, y reconocido en ambas ciudades de San Diego y Tijuana como uno de los hombres más influyentes de su época.

Negocios en Tijuana, negocios en San Diego, en Ciudad Juarez, innovando y creando muchos empleos; de esa forma lo recordamos los que nos tocó vivir algunos de esos años, cuando Tijuana; por el original Hipódromo de Agua Caliente, parecía el centro del universo.

Desafortunadamente, muchas veces, tal vez por la misma necesidad anterior; otras veces por la falta de formación académica; algunos genios cometen errores, y fue lo que le sucedió a Johnny; cometió el error de no pagar los impuestos de sus negocios en Estados Unidos; donde fue detenido por las leyes de ese país; pasando algunos años en la cárcel; y convirtiéndolo en la opinión de algunas personas en algo así como un gangster.

Yo prefiero la ley de la balanza; Johnny —en mi opinión— hizo más cosas buenas que malas —que la de evación de impuestos—.

A parte de los empleos que generó en Tijuana —en San Diego y Cd. Juarez—; Inventó el casco para proteger la vida de los Jockeys cuando vio morir a uno de ellos al caer de un caballo.

Fue quien mandó pavimentar lo que en la actualidad es la Bulevar Agua Caliente —sí, cuando era un camino de  terracería—; y es recordado también por su altruismo en Tijuana; construyó 11 escuelas, sin mencionar su festival de navidad que hacía cada año para los niños pobres.

John Salvatore Alessio, nació en Nutter Fort, WV en 1910 y murió en San Diego, CA en 1998.

Fray Dago y su Paso por Tijuana


No, fray Dago no tiene nada que ver con el Padre Kino o fray Junipero Serra; nada que ver con la histórica evangelización regional —ni mucho menos de ningún escandalo de los que ahora se ven de vez en vez en la tele. Fray Dago era uno de los frailes que habitó en la casa del Templo de San Francisco en Tijuana, en la calle Tercera, frente al Parque Teniente Guerrero.

Es que si una vez un pobre —muy pobre— a mi parecer un vagabundo, quería ponerme a vender pastelillos de queso en el parque; no fue el único que quiso ponerme a trabajar; iniciando mi propio negocio en el área...

Fray Dago era el más acertado de los frailes; yo iba entonces los domingos a ese templo; y después de misa me iba a comer pozole o tamales al restaurancito que tienen ahí un grupo de abuelas —y abuelos— a ladito del templo. Ahí fue donde conocí a fray Dago y a los demás frailes del templo de San Francisco; Dago en mi opinión era un joven muy atento; sé que no debo hacer comparaciones; pero en comparación a los demás frailes, los otros pecaban de ser no muy atentos; o no muy educados; parece ser que San Francisco cuando fundó la orden no exigía educación a los hermanos que quisieran pertenecer a la fraternidad; y podía entrar cualquiera, sin o con educación; así lo entendía..

Yo trabajaba entonces en una compañía de información cibernética; pero las crisis de entonces llevaron a la compañía a hacer —continuamente— ajustes de personal y llegó el día que me tocó el recorte.

Les platiqué a los frailes; para que además de orar por mi, me ayudaran a encontrar trabajo entre los feligreses; pues sus feligreses de lejos parecen ser personas empresarias y comerciantes, maestros y doctores.

—Aunque sea llevando el libro, archivando datos; o en el peor de los casos, limpiando la clínica de alguno de tus conocidos, —le dije a fray Dago.

—No, hermanito, ya es tiempo que deje la compu, es malo trabajar toda la vida exponiendo su vista, sus ojos, al intenso brillo de los monitores; y olvídese de trabajar en el área de limpieza, usted no fue educado para eso. Creo que ya es hora que ponga su propio negocio.

«Ya está un poco viejo, hermano, no le van a dar trabajo en ningún lado; mira, cómprese un carrito de paletas y póngase a vender paletas heladas; aquí en el parque se venden porque se venden.

»O, comprese unas dos docenas de donas y pongase a vender donas, le aseguro que en menos de ocho horas las vende todas, aquí en el parque. Yo lo ayudo.


Francamente, no esperaba de fray Dago estos concejos, de ponerme a vender donas o paletas heladas en las áreas vecinas del templo. Tampoco me gustó darme cuenta que no podía contar con ellos —los frailes— para que me ayudaran a encontrar trabajo entre sus conocidos. ¿Yo de paletero? ¿de vendedonas? —No, gracias—.

Pero, al poco tiempo me llamaron de la compañía donde trabajaba y me volvieron a contratar; y ya no tuve tiempo de convivir con mis amigos los frailes los domingos; y el templo me quedó otra vez lejos.

Tuvo que pasar un par de años para regresar al templo y a su parque; y si tengo algún ritual secreto; es de cuando puedo ir al área, siempre me siento al menos por unos instantes en alguna de las bancas de ese parque frente al templo.

Esta vez fui preparado con una hamburguesa y una soda; y mientras disfrutaba de mi día de campo, observaba que las abuelas y los abuelos de aquel restaurancito parecen ser siempre los mismos, —nunca cambian— como nunca cambia el mismo templo y el mismo parque...

Y mientras pensaba en estas cosas; un —¿una paleta, jefe?— de la voz de un paletero interrumpió mi pensamiento.

—No, gracias, —le dije, y agregué—: Una vez uno de los frailes de ese templo me quiso poner a vender paletas, ¿qué tal el negocio? —le pregunté.

—No es la gran cosa, pero me distraigo y me entretengo y me deja unos centavos; ha de haber sido fray Dago ¿verdad?.

—Sí, fray Dago, mira que chiquito es el mundo.

—A mi me ayudó a conseguir este carrito, ya lo cambiaron; pero en su estancia en Tijuana, ayudó a otras personas a trabajar vendiendo; tamales, dulces, donas, y paletas heladas.

—A la mejor un día sigo su concejo y me pongo a hacerte la competencia —le dije.

—El sol sale para todos, amigo, el parque es muy noble y el templo muy rico. Paz y bien.

Entonces entendí otra cosa; que San Francisco aceptaba gente con o sin educación para su orden; pero a la que tenía educación le pedía compartir su sabiduría con los otros; como fray Dago; que aunque fue breve su paso por Tijuana; ¿quién sabe a cuantos desempleados ayudó a auto-emplearse? Y aunque no se encuentre en el templo, ni en el parque, ni en ningún lado de él —una estatuita— por tu empeño de ayudar a auto-emplearse al que trabajo no tiene; para mi ya eres fray Dago, una leyenda.

martes, 11 de septiembre de 2012

Los Pobres Indigentes de Mexicali


—Titulo original: Otro indigente muerto en el Centro Cívico; encontraron el cuerpo antes de salir el sol—

MEXICALI.- Un hombre de apariencia descuidada, muy flaco, probablemente indigente, se acostó antes del amanecer en una banca de paradero de camión y poco después de salir el sol lo encontraron muerto.

La muerte lo sorprendió en uno de los cruceros más transitados por carros y peatones, en el Centro Cívico, a la altura de las calles Independencia y Calafia, contra esquina de la Plaza de Toros Calafia.

Al acostarse en la banca de metal y madera, el sujeto que vestía harapos, recostó la cabeza sobre una bolsa repleta de basura. Tenía una mano entre las piernas y la otra sujetando la almohada improvisada.

“Es como si se hubiera acostado sabiendo que nunca iba a despertar”, dijo una dama que esperaba el camión.

Las primeras hipótesis de las autoridades investigadoras fueron en el sentido de que el varón, como de 40 años de edad, pereció de muerte natural.

El hallazgo macabro fue denunciado alrededor de las seis y media por personas que se encontraban esperando el transporte público a las afueras de una tienda Oxxo.

Llegaron al lugar socorristas de la Cruz Roja, pero al percatarse de que el sujeto había fallecido, llamaron al Servicio Médico Forense para el levantamiento del cuerpo y la correspondiente necropsia de ley..

Al momento de redactar esta información, no se sabían datos sobre la identidad y posible domicilio del ahora occiso.

En esta capital en las últimas semanas han encontrado la muerte “por causas naturales” en la calle muchas personas —la mayoría indigentes— en decesos atribuidos a deshidrataciones producidas por el inmenso calor.

—Fuente: El Mexicano—

No me acuerdo quien dijo: "el día que el gobierno se encargue de los más pobres, entonces ese día vamos a tener gobierno".
—¿Lopez Obrador?—


jueves, 1 de septiembre de 2011

Rafa de Tijuana


Soñaba en ser otro Marlon Brando.

Quería ser famoso —lo tenía todo— un día trató con todo el corazón de lograrlo; fue tanto su empeño que hasta salió en una película, en un breve cameo: cuando filmaron «cupido motorizado» en Tijuana —1980— saliendo de extra, entre la gente del antiguo toreo.

El era su propio promotor artístico. Y de la Mesa a la Presa y de Tijuana a la linea, podías ver sus posters hechos a mano, anunciándose, vendiéndose, con el entusiasmo de un niño y la pasión... de quienes aman y siguen su más grande sueño.

Rafa de Tijuana.

Juglar de la vida, moderno y versátil; tocaba guitarra, cantaba, y de sus palabras un verso hacia fácil; por falta de cédula, el canal doce no le dio entrada. Quiso ser poeta; señor de la gracia y de la elegancia. Nadie lo contrataba.

Él seguía luchando.

Se lanzó a las calles, se lanzó a los bares y a la bohemia; y de su gran éxito que tanto esperaba —lejos— mas nunca se desanimaba. Llegó a cantar gratis, para promoverse y lo contrataran.

Y de puerta en puerta por esos bares, hubo a quienes si llenara sus expectativas, y en más de un cabaret; Rafa cantaba, bailaba, y chistes; formaron parte de su expectaculo, y de su repertorio... Él era feliz, se acercaba lo que tanto anhelaba... Por esas esquinas, se promocionaba. Finalmente, hubo quienes por esa calle antigua, por Rafa se interesaran.

Y entre mariachis y tríos, de banda y música tejana, una nueva estrella: ¡Rafa de Tijuana!

Como sueño hecho realidad. Con su chamarra de cuero; abrazándose de su guitarra, en una esquina, acurrucado, cuidándose del frío y la lluvia, se quedó dormido —y no despertaste Rafa, aunque fue breve, llegaste a la fama—.




Glafira


¿Será cierto que la realidad supera la ficción? ¿qué el verdadero heroísmo es el queda oculto? ¿y qué el silencio habla más que mil palabras?

Tan bonita; que en el momento que nació, sus padres le llamaron: Glafira.

Glafira; bella, elegante, de piel tersa, suave y bella. Esplendorosa, tal como lo dice el significado de su nombre.

Desafortunadamente en un accidente automobilistico su papá y su mamá murieron, y fue a dar a la casa de unos tíos. Ahí pasó algunos años, en compañía de sus primos que no fue difícil ver como hermanos. Tristemente, sus tíos, como es natural, solo tenían ojos para sus hijos.

Glafira no era envidiosa, ni pedía nada —como cualquier niña— y tan solo se conformaba en querer y jugar con sus primos y primas que sin ningún problema siempre vio con el amor fraternal que solo se da en la infancia. Y sin embargo, por lo bonita y por su hermosa personalidad, los vecinos, los amigos que fueron de sus papás, y los nuevos de los tíos —y por quien por ahí pasara— siempre tenían atenciones para Glafira. Y la colmaban de cariños y regalos.

Los tíos de Glafira, repartían esos regalos para sus verdaderos hijos. —No, Glafira, tu ya has tenido muchos regalos, tus papas eran millonarios y tus primos, ahora tus hermanos, siempre han sido pobres. Vas a tener que aprender a compartir, Glafira. —Así, se dirigían sus tíos cuando ella tenía la tierna edad de 8 años—.

Glafira, no era fijada, y parece, tenía una sabiduría oculta; nunca renegaba.

Pasó algún tiempo, y los papás adoptivos de Glafira, no tenían dinero para mandar a todos —que eran seis— a la escuela, y como ella era «la mayorcita», la dejaron en la casa para que ayudara a su tía, es decir a su mamá adoptiva, en los quehaceres de la casa.

—¡Una nueva cenicienta! —decían y murmuraban los vecinos—.

Y no faltó quien reportara esta situación al «DIF» (desarrollo integral para la familia en México) y lejos se llevaron a Glafira de su adoptiva familia...

La familia cayó en algo así parecido a una maldición; su tío perdió el trabajo, y estuvo vigilado por las autoridades por mucho tiempo; fue visto como una persona mala y tuvo que aprender a laborar en cosas distintas a lo que estaba acostumbrado, fueron días muy duros y muy difíciles de superar para él y toda su familia... Y como gente injusta —mala— está familia fue vista por muchos años.

Mientras tanto: Glafira, recibió nuevas oportunidades, y nuevas miradas, miradas buenas; y quien por una verdadera hija; por ella se preocupara. Al pasar los años Glafira, creció, estudio y en una gran Doctora se convirtió.

Pero aquí no acaba la historia, un día llena de una rara nostalgia —ya grande— dio por buscar a su familia adoptiva, y viendo que una sombra había caído sobre esta; Sin pensarlo y como de impulso divino, ayudo —economicamente— sin voltear atrás y sin ningún problema, a la que había sido su familia adoptiva.

Aquellos vecinos de Rancho Alegre, —Colonia 20 de Noviembre— quienes de esto fueron testigos, tan solo dicen que hay realidades más bonitas y más extraordinarias, de las fantasías que se dan en los cuentos de hadas.

—Glafira ahora vive en el corazón de sus parientes y amigos, perdiendo la lucha contra la leucemia en 1996. «Vecino de Rancho Alegre»—

jueves, 4 de agosto de 2011

Shakira en Tijuana


«Lo que más me gusto fue ver sonreír a Shakira, concediéndome la foto riéndose conmigo»

El fanático que asustó a Shakira en Tijuana ya se volvió famoso
El joven burló la seguridad para subir al escenario en un concierto de la cantante el domingo

PRESENTACIÓN. Imagen del concierto que ofreció el domingo en el Estadio Caliente (Fotos: circulan en la red )

Jueves 04 de agosto de 2011 Redacción | fuente: El Universal
El concierto de Shakira ya había terminado. 15 mil personas vitoreaban a la colombiana en el estadio de futbol Caliente de Tijuana.

Shakira, en medio de papelitos de colores y fuegos artificiales, se despedía del público con una frase: “Muchas gracias por ayudar”, ya que las ganacias del concierto se destinarán al apoyo de niños y jóvenes en rehabilitación.

En ese momento, desde el fondo del escenario apareció un joven alto y vestido con camisa a cuadros. Llegó corriendo hasta el proscenio para tocar el hombro de la cantante.

Shakira respondió con un grito. Volteó para ver quién la tocaba y su primera reacción fue alejarlo con el brazo derecho (con el otro sostenía el micrófono) y caminar hacia atrás.

Pero el joven no quería otra cosa sino una foto para presumir en su perfil de facebook y convertirse en trending topic de las redes sociales.



Con su telefóno por delante, este fan le hizo entender a Shakira en un par de segundos y en medio del escándalo del público y los músicos que todavía tocaban el final de “Te dejo Madrid”, que por favor se dejara tomar una foto. Shakira miró el teléfono y al fan.

Retiró el brazo y se acercó lo suficiente hasta quedar cachete con cachete junto a su seguidor, quien tomó la típica fotografía de celular.

Esto sucedió el domingo. Desde la mañana siguiente, la imagen conseguida por el fan se convirtió en una imagen altamente comentada en Twitter.

Comentarios

El “tremendo susto” de la colombiana al ver a su fan arriba del escenario fue captado también por uno de los asistentes al concierto, quien subió el video al popular sitio de YouTube, donde ha sido visto por miles de seguidores de la artista colombiana.

En redes sociales, los comentarios respecto a la imagen se centran en Shakira, quien dibujó un rostro de espanto y soltó un grito, como se puede apreciar en el video.


jueves, 26 de mayo de 2011

La Madre Teresa y los búlgaros


Aquí no me refiero a la gente de Bulgaria, me refiero a los búlgaros de la leche.

Los búlgaros.

Mucha gente cree que son un animalito; —pero no—; otra, que son una plantita; tampoco: se trata, nada más y nada menos, que de un hongo.

Se cree que son muy nutritivos, los podrás encontrar en cualquier casa de nutrición botánica de las que hay tantas en nuestra metrópoli —de Tijuana a Mexicali y de Rosarito hasta Ensenada—.

Que son muy buenos para el estomago —y que poseen muchas propiedades— los búlgaros convierten la leche en yogurt haciéndolo altamente nutritivo.

Pero aquí, lo que me llama la atención fue lo que me platico uno de mis amigos que vive en el Tecolote, una de las colonias de Tijuana:

«A mi tío le regalo uno la Madre Teresa de Calcuta —en una de sus visitas a Tijuana— y desde entonces el mismo los empezó a regalar; pues se reproducen lento, pero continuo; y puede asegurar, que esto que era nuevo para él, ahora es muy conocido en Tijuana por su afán de compartirlos, como fueron compartidos por la misma Madre Teresa.

»La Madre Teresa vio en nosotros, —los que estábamos ayudando a los hermanos— una gente muy desnutrida y nos regalo sus búlgaros, que ella misma procuraba.

»Y mi tío, a sus 75 años, sigue trabajando como un hombre de 35, creemos en la casa que esto se debe, gracias a los búlgaros que le fueron regalados por la Madre Teresa de Calcuta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

En Ensenada, Neil Diamond


Mucho se dijo de esta canción "In Ensenada" de Neil Diamond, se corrió el rumor en los años ochenta, que el cantante vino a Ensenada; se enamoró de la ciudad y escribió la canción: En Ensenada.

Dicen que todavía visita sus antros.

Convirtiéndose así —Neil Diamond— en una leyenda más de Ensenada.

jueves, 14 de abril de 2011

El Güero de la Catedral


La catedral de Tijuana a diferencia de otras catedrales que hay en México no tiene su atrio ni su plaza. Fue construida sin ningún cuidado, en medio de una zona céntrica, en medio de un bullicio incansable; parece broma de mal gusto.

A una cuadra al norte, esta la zona roja: cantinas, prostitución y delincuencia. Una cuadra al este: americanos, alcohol y rock and roll. Una cuadra al oeste: tiendas de todo tipo. Una cuadra al sur: tiendas, y más tiendas.

La catedral, en vez de tener su espacio tranquilo para caminar después de misa, tiene un mar de gente siempre caminando a su entorno. Gente comprando; gente de prisa; gente curiosa; unas muy buenas y otras muy malas personas.


En sus asedas sus ambulantes, venden reliquias; venden comida; marihuana, de todo. Tiene también sus indigentes; de día, o piden o venden, de noche allí duermen.

Hay uno que si lo miras, parece que esta de traje, al menos, sus arrapos alguna vez fueron eso. Su piel denota bajo el castigo del sol haber sido blanco. Sus ojos claros, buenos, tranquilos; pero enajenados.

Sus contemporáneos saben que fue un señor importante, un gran empresario. Tenía una gran residencia, una única musa y sus dos hijos; para él eran las estrellas todas. La quería tanto, su familia era su Dios y su todo.

¿Por qué no habla? ¿De qué sonríe?

Uno de sus contemporáneos me dijo, que un día su musa lo cambio por otro; por su compadre y socio.

Sin resistencia y sin enojo, la dejo irse llevándose todo.

A una nueva vida se lanzo este hombre —nuevo entorno y nuevo negocio— ahora vende chicles. No habla pero sonríe.

Sus contemporáneos saben que es malo amar tanto, tanto a ese modo.

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lunes, 11 de abril de 2011

La Mahuana


Allá a fines de los setenta y a comienzos de los ochenta, en los antros de Tijuana se vió bailar a una negra. Una negra cubana, dicen que al bailar embrujaba a sus bailadores.


Dicen los que la conocieron entonces, que era tan bonita y tan graciosa que muchos de los que visitaban entonces la ciudad, extranjeros y vecinos de Ensenada, venían tan solo con la ilusión de bailar con ella.

Bailaba en las mesas, bailaba en los pisos y hubo quien comprarla quiso; y entre embrujo y brujo se enamoró de un tipo.

Este era un tipo famoso de los Estados Unidos; la colmó de promesas, de hacerle una casa, donde ella fuera reina y que con ella sería feliz llenarse de hijos.

Tiempo después —hubo testigos— que la volvieron a ver, esta vez aventada fuera de un auto por ese mismo tipo, le aventó su veliz, se rió en su cara, y que de su cartera sacó un montón de billetes de veinte y de cien, y se los tiró a sus pies.

Ella se quedó indignada, en la banqueta tan solo sentada… La gente pasaba, y todos esos billetes de veinte y de cien se los llevaba… Ella indiferente tan solo lloraba; pero hasta el veliz le robaron, la dejaron sin nada.

Pasó allí la noche, pasó la semana; pasaron los años, y aun hoy en día sigue por esas calles la negra Mahuana.