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lunes, 20 de octubre de 2014

La de las "5 Esquinas"


Las "cinco esquinas" es una localidad en Tijuana a la altura de la colonia Alemán; que se encuentra en la calle Segunda cuesta arriba si vas a Playas de Tijuana; o cuesta abajo si vienes de regreso de Playas; lo cual quiere decir que es zona de declive, cerro; pero cerro urbanizado; zona de las más antiguas de Tijuana.

Las "5 esquinas" es algo un poco irregular; porque no en cualquier crucero de calle te vas a encontrar con cinco esquinas. Cinco esquinas cada una con sus negocios; puestos, librerías y los abarrotes que nunca faltan. Me gusta subir por la calle Segunda de vez en cuando; para hacer ejercicio; para cuidar la linea; es una zona como para hacer senderismo; pero senderismo urbano; es una lastima que me queda lejos; es una aventura que me gusta hacer cuando puedo; y me la doy, aunque no sea a diario; ahora que he tenido la oportunidad, heme aquí listo para ir a darme mi paseo loma arriba por la calle Segunda.

Y que mejor ahora que está cambiando el clima —perfecto— me gustan mucho estos paseos, yo les llamo hacer senderismo urbano; y más con este clima; octubre. Salí de mi casa para llegar a las cinco de la tarde, y como dicen que ahí han visto a una mujer "que está y que de repente ya no está", me hice a la idea también de hacer un poco de investigación.

Me bajé del taxi en la calle Constitución; y me fui caminando por la Tercera hasta la calle Mutualismo; para doblar a la Segunda; no sé por qué, pero siempre que camino por estas calles, me parece siempre un mar de gente; pero después de la Mutualismo, el gentío empieza a disminuir. Me aproximé a las "5 esquinas", aproximadamente a la hora pensada, pasadita de las cinco pm.

Con el pretexto del celular, entré a una pequeña miscelánea para comprar tiempo aire; y aprovechándo de que no había tantos clientes le dije a la dependiente: —¿Es cierto que se aparece aquí una señora? La muchacha me vio como si estuviera loco, y me dijo: —No... al menos yo no estoy enterada, soy nueva en la zona.

Seguí un poco más adelante y entré a una panadería; para un refrigerio, escojí una cemita, y haciendo me el chistoso le pregunté ahora a la señora que me atendió, le dije: —Soy reportero de mi propia pagina de leyendas, ¿sabe usted algo de una señora que se aparece, o algo así aquí en las "5 esquinas"?

La señora se quedó pensativa, se me quedó viendo por unos segundos y me dijo: —Yo no la he visto, pero los niños usted sabe como son, y como aquí estamos rodeados por todos lados de panteones; no ven solo a una "señora"; pero a toda una familia de fantasmas.

—Cosas de ¿niños? —se mete a la conversación otra señora, cliente de ahí mismo; y le dice a la dependiente— gente adulta también los ve... y, si se espera —volteandome a ver a mi — un poco más tarde, hasta que oscurezca, usted pueda que también la vea.

—La ven cruzar de una esquina a otra, cruza una calle; cruza otra, vuelve a cruzar otra... Y cuando más atento estás, algo te distrae; y ya se te perdió. ¿Qué hace? ¿qué quiere? y ¿para qué se manifiesta?  —Interrumpe un panadero que escuchaba más allá del mostrador. —Tal vez no se quiera ir sola; y es su forma sutil de llamar la atención.

Si hubiéramos tenido cada quien diez años menos; hubiera pensado que erase un dialogo tipo carrilla, de broma; pero estabamos hablando enserio; y aquello que me dijo aquella señora; me parecía como si fuera un reto; no que yo crea en estás cosas; soy escéptico; soy cazador de leyendas no de fantasmas; pero me fui a comer mi cemita y el yougurt que me compré al parque Teniente Guerrero; sentándome en una banca bajo un árbol,  disfrutando de la tarde y de mis aperitivos; viendo y escuchando a los músicos épicos del parque; para hacer tiempo.

¿Un reto? Vamos ¿a cabo qué? El senderismo siempre ofrece un día de campo.

Eran las 6:05, se aproximaba el ocaso; decidí volver a las "5 esquinas". Le calculaba llegar en media hora; realmente me gustó ese desafío tácito, sin mencionarse, de aquella señora; y ahí estaba, otra vez "turistiando" ahora buscando ver algo que "no existe";  me dirigí otra vez a la panadería, la señora que me atendió ya no estaba, hora estaba una muchacha mucho más joven; cuando vio que la miraba, noté, a través del cristal, que la asusté. No quise asustarla, la verdad era que estaba buscando a las personas de poco antes. Quise comprar otro pan; para disculparme; pero me lo prohibí por la dieta... ha de haber creído que era un fantasma o un delincuente, así la "tijereaba" a mis adentros.

Nada de fantasmas; no que esperada verlos, pero hay algo que si noté; el ambiente; era totalmente diferente al de hacía un par de horas. No me refiero a que la gente de los comercios ya no era la misma; me refiero al ambiente en general. ¿Cómo explicarme? ¿pesado? Como si faltara movimiento, alegría; gente; como si la luz mercurial y de los negocios fuera demasiado  tenue; y los carros hubieran bajado de velocidad y de volumen al marchar... Como si fuera el mismo lugar, pero ahora en una nueva dimensión; como si junto a mi —alguien más— esperara ver pasar a la de las "5 esquinas".

sábado, 11 de junio de 2011

La Muchacha y mi Chamarra

Gracias por responder, a mi en lo personal me interesan ambas cosas, hechos reales históricos, y leyendas, solo que las leyendas a veces son muy generalizadas del país ¿que quiero decir?

Pues que son leyendas mexicanas y como que cada ciudad o estado las adapta —no todas— pero muchas de ellas sí.

Esta historia la he escuchado de distintas formas, en otras ciudades y detalles más, detalles menos, muy parecido.

Recuerdo que cuando era niño mi mama nos platicaba una leyenda sobre un joven y una hermosa mujer que se habían conocido en un baile, bailaron y bebieron hasta que ella le pido que la llevara a su casa, hacia frio y él le presto su chamarra y la dejo en la puerta de su casa.

Días mas tarde, el joven fue a recoger su chamarra y al llegar lo recibe el padre de la muchacha, quien le dice que ahí no vive ninguna mujer joven, lo pasa a su sala y en un retrato reconoce a la chica con la que había convivido unas noches atrás, el padre consternado le dice que es su hija quien falleció varios años atrás y para convencerlo, lleva al muchacho hasta el panteón municipal numero 2, en la colonia castillo, donde encuentran sobre una tumba, la chamarra que el joven le presto a la chica.


—Mario—


Si, es cierto Mario, muchas de esas leyendas son tan populares como lo es la de la Llorona, yo me acuerdo que en la infancia —siendo Tijuana ya tan cosmopolita— decían los niños, la llorona es de Guadalajara, otros; no, es de Monterrey y otros; no, es de Tijuana. Lo chistoso del asunto que ahora he conocido personas adultas; de centro y sur América, diciendo que también esa leyenda —de la llorona— es de Venezuela y otros de Panamá, y de Perú; mientras nosotros decimos que es nuestra.

Si nos ponemos a investigar veremos que estas «historias» nos vienen desde el tiempo de la colonia, de España y junto a la tradición de los pueblos americanos, dándole un sentido especial y propio, como señalas tú en la leyenda urbana que compartes. Gracias Mario.