lunes, 20 de octubre de 2014

El Encantador de Perros

"Yo me enojaba, no me gustaba que me dijeran el "perrero", pero ¡los perros me seguían!" "Los perros son muy nobles; muy legales, te siguen sin importarles quién eres, si eres feo, o guapo".

Cesar Millán —El líder de la manada—

Entró a millones de hogares a través del programa de televisión El Encantador de Perros que estuvo al aire del 2004 al 2012 y se ganó el corazón de su audiencia compartiendo casos difíciles de canes con problemas de comportamiento. Pero ¿quién es César Milán y cómo alcanzó la fama? ¿Por qué es uno de los invitados de Tijuana Innovadora 2014? Pocos lo saben pero César, es parte de la Diáspora Mexicana.

Nació en Culiacán y pasó la mayor parte de su infancia en la granja donde su abuelo cuidaba docenas de vacas, guiándolas por los pastizales hasta donde se encontraba el agua. César consideraba este espacio como un paraíso, ya que le daba oportunidad de disfrutar de la naturaleza; fue entonces cuando adquirió el gusto de observar el comportamiento de las manadas de animales, particularmente de los perros.

César Millán cruzó a Estados Unidos a los 21 años de manera ilegal, sin dominar el inglés pero con un gran anhelo de triunfo. Trabajando en una estética canina conoció al actor Will Smith y su esposa Jada quienes lo becaron para que aprendiera el idioma y alcanzara sus metas. Hoy en día, Jada es Vice Presidenta de la Fundación César Millán.

Nuestro personaje, experto en psicología canina es conferencista, conductor de programas de televisión, co-autor de seis libros enfocados en el “Estilo César”, o “Cesar´s Way”, para entrenar a perros, y es Presidente de la Fundación Cesar Millán que brinda apoyo económico a los refugios y organizaciones de animales sin fines de lucro que trabajen en el rescate, la rehabilitación y la reubicación de perros maltratados y abandonados.

Actualmente conduce dos programas televisivos El Líder de la Manada y César 911.

Cesár Millán ejemplo de mexicano que conquistó el mundo
20 de Octubre @ 09:23 am

"El líder de la Manada" compartió ante un teatro a reventar su historia de esfuerzo y preparación al llegar a Estados Unidos y trascender en un oficio que sólo él sabía hacer.

Si alguien encarna la diáspora mexicana, ese es César Millán, quien literalmente sin nada, llegó a Estados Unidos a innovar en un oficio que le ha dado fama y fortuna, y que le ha permitido conquistar el afecto de millones de personas en todo el mundo.
En el cuarto día de actividades de Tijuana Innovadora 2014 “Diáspora Mexicana, el talento que voló al norte”, César Millán, el ídolo de todos los amantes de las mascotas gracias a programas como “El encantador de perros” o “El líder de la manada”, ofreció la conferencia magistral “Mexico´s greatest export”, que recibió un lleno total de la Sala de Espectáculos del Centro Cultural Tijuana.

“Primeramente Tijuana, ¡muchas gracias!, porque por aquí crucé”, dijo a los mil asistentes, quienes lo ovacionaron fuertemente, al tiempo que algunas mujeres le gritaban ¡te amo!”. Refirió su primera visita a esta ciudad hace 24 años.
“La migra me agarró muchísimas veces, a veces por la playa, porque andaba de arriba para ’bajo como perro, porque no conocía Tijuana”, platicó en un florido lenguaje que todo el tiempo provocó la risa del público.

Oriundo de Culiacán, Sinaloa, César Millán vivía en un rancho donde desde niño siempre lo seguían los perros, hasta que le empezaron a decir “ahí va el perrero”, lo que no le agradaba mucho, “me sentía muy mal, como si yo trajera sarna o algo… para que vean que mi historia no es tan bonita como es ahora…”.

Con el tiempo entendió el carisma nato que tenía con las mascotas, por lo que se dijo a sí mismo que él iba a ser el mejor entrenador de perros, y que tenía que ser Estados Unidos el lugar al que acudirá para lograrlo. “Y que me vengo para Tijuana un 23 de diciembre, un día antes de navidad pero algo dentro de mí me decía que tenía que hacerlo. Soy como toda la gente que se viene derechito a Tijuana, hasta el caminito está la flecha que apunta hacia acá”, siguió platicando.

En “el otro lado” vivió todas las vicisitudes por las que pasa un indocumentado, sin saber el idioma, lavando carros, de limpia platos, comiendo dos hot dogs por un dólar que retacaba de tomate y cebolla para llenarse. Hasta que llegó a Los Ángeles a dormir bajo un freeway.
Ideándose formas de sobrevivir empezó a pasear perros, gracias a lo cual ganó la primera vez la “enorme” cantidad de 60 dólares, y con el tiempo conoció a la esposa del actor Will Smith –sin saber quién era el artista- de la que se ganó la confianza y el afecto, tanto que lo puso a estudiar inglés y a relacionarlo con otras figuras del espectáculo.

Tan confiado estaba de sí que no tuvo miedo en ventilar que deseaba tener un programa de radio y televisión para enseñar a la gente a educar a su perro. Alcanzó tanto éxito “que antes me pedían que les arregle el perro y ahora me piden que les arregle a los esposos”, dijo a manera de broma.

Entre sus anécdotas, César Millán compartió su conocimiento de los perros que resumió en tres cosas para hacer feliz a su mascota: ejercicio, disciplina y afecto, “pero si la gente aprende eso me quedo sin trabajo”, bromeó de nuevo.

Millán explicó que él soñó en grande, y que para eso no se necesita dinero, “brinqué una muralla, pero primero brinqué mi propia muralla”. Tan es así que llegó al país más rico del mundo a inventar un oficio “y ahora muchos niños quieren ser entrenadores de perros”.
“Yo me dije, voy aprender de los americanos, y terminé entrenando a los gabachos”, resumió como motivación para los que como él persiguen un sueño similar.

Se despidió diciendo que “quería regresar a Tijuana, de alguna u otra forma, pero tenía que regresar, con un agradecimiento, para motivarlos y decirles que sí valemos como mexicanos que podemos lograr cosas grandes en la vida. Deseo que la espera haya servido de algo…”, se despidió.

El "Tricky Tricky"!


El "tricky tricky" es la versión "castillanizada" estilo Tijuana; para el "trick or treat" —truco o trato—. En otras épocas los niños traviesos hacían lo suyo escribiendo "codos" con un gis blanco en las banquetas de las casas cuyas personas no les daban dulces; lo malo fue que a través de los años, ambas partes —solicitantes de dulces y dadores— se fueron descomponiendo.

Sr Leopoldo, grabé esta conversación por si usted gusta de hacer un "post"; solo le pido que quite o cambie los nombres para que no se aflijan los camaradas...

Un restaurancito de comida china... parece ser.

Algunos amigos recordando momentos de su infancia y juventud en estas fechas.

Bullicio.

"Íbamos a pedir "tricky tricky" a los negocios de la Revu... La noche parecía larga, pero que pronto pasaba". "Qué tiempos tan "curados"; nosotros sí que sabíamos agarrar "cura," nuestra especialidad era romper ventanas, cuando llegabamos a las nuestras bien pedos".

"Jajajaja"

"Como locos, todos los niños esperábamos a que se pusiera un poquito oscuro para empezar con el "trikcy tricky". " No, a nosotros no nos dejaban salir pero íbamos a pedir el "tricky tricky" con la familia, tíos, abuelos, y así no más, con los de confianza."

Un poco de silencio.

"Nosotros cuando ya no estábamos tan pequeños nos íbamos para la Revu; para ver el despepite que se hacía ahí... La noche de Halloween que se me hace más curada fue cuando vimos una patrulla cargada de unos "Gorilas", un "conejo" y varios "vampiros"... que lastima que antes no había celulares, güey."

"Jajajaja"

"Otra patrulla se llevó al "Manolito" disfrazado de Mickey Mouse con sus «shoresitos» bien ajustados!" "¿qué le habran hecho?"

"Jajajaja"

"Nosotros, el "tricky tricky" lo pedíamos en la Sanches... ¡qué pedo he!" "¿Se acuerdan del "tribilín?"

"Jajajaja"

"A nosotros nos subían a todos al carro, y nos íbamos al otro lado!" "¡Parecíamos limosneros! no más nos faltaba ¡la receta medica y la charolita!" "Y luego, ¿la calabaza?" "¡La neta güey!"

"Jajajaja"

"Nosotros eramos en mi colonia como 20 o 30 morros; ¡qué despapaye he!; buena escusa para estar más horas en la calle; ¡Qué pedo! Todos bien revoltosos; pero la peor fue la que; enojado un tal "tururú" que por que no le dieron "tricky tricky", mató a la mascota de mi casa, a mi perro, la adrenalina ya saben; no me había dado cuenta; pero, para el día siguiente lo encontramos bien muerto, vieron al "tururú"; cosa curiosa es que éste  güey; años más tarde... cayó en el bote, una vez, otra, y otra; no sale del bote. Ha pagado su cuota ya varias veces por diferentes "incidentes", ¿Quién iba a imaginarse entonces que se iniciaba de matón?"

"Ohhhh"

"Creo que por esos años, también al otro lado empezaron a envenenar niños, ¿se acuerdan?" "¡Qué pedo! aquí también, no manches!"

"Ohhhh"

Me gusta esta fiesta aunque sea pagana e imprtada; es una lastima que... OJO: si sales a las calles o mandas a tus niños; o si con el pretexto de que "estamos jóvenes y qué nos detiene", cuidado con los excesos; las bebidas, con las personas que utilizan su mascara para "divertirse" diferente; es lo malo del Halloween... hay que andar con cuidado... Cuidado con el "tricky tricky".

La de las "5 Esquinas"


Las "cinco esquinas" es una localidad en Tijuana a la altura de la colonia Alemán; que se encuentra en la calle Segunda cuesta arriba si vas a Playas de Tijuana; o cuesta abajo si vienes de regreso de Playas; lo cual quiere decir que es zona de declive, cerro; pero cerro urbanizado; zona de las más antiguas de Tijuana.

Las "5 esquinas" es algo un poco irregular; porque no en cualquier crucero de calle te vas a encontrar con cinco esquinas. Cinco esquinas cada una con sus negocios; puestos, librerías y los abarrotes que nunca faltan. Me gusta subir por la calle Segunda de vez en cuando; para hacer ejercicio; para cuidar la linea; es una zona como para hacer senderismo; pero senderismo urbano; es una lastima que me queda lejos; es una aventura que me gusta hacer cuando puedo; y me la doy, aunque no sea a diario; ahora que he tenido la oportunidad, heme aquí listo para ir a darme mi paseo loma arriba por la calle Segunda.

Y que mejor ahora que está cambiando el clima —perfecto— me gustan mucho estos paseos, yo les llamo hacer senderismo urbano; y más con este clima; octubre. Salí de mi casa para llegar a las cinco de la tarde, y como dicen que ahí han visto a una mujer "que está y que de repente ya no está", me hice a la idea también de hacer un poco de investigación.

Me bajé del taxi en la calle Constitución; y me fui caminando por la Tercera hasta la calle Mutualismo; para doblar a la Segunda; no sé por qué, pero siempre que camino por estas calles, me parece siempre un mar de gente; pero después de la Mutualismo, el gentío empieza a disminuir. Me aproximé a las "5 esquinas", aproximadamente a la hora pensada, pasadita de las cinco pm.

Con el pretexto del celular, entré a una pequeña miscelánea para comprar tiempo aire; y aprovechándo de que no había tantos clientes le dije a la dependiente: —¿Es cierto que se aparece aquí una señora? La muchacha me vio como si estuviera loco, y me dijo: —No... al menos yo no estoy enterada, soy nueva en la zona.

Seguí un poco más adelante y entré a una panadería; para un refrigerio, escojí una cemita, y haciendo me el chistoso le pregunté ahora a la señora que me atendió, le dije: —Soy reportero de mi propia pagina de leyendas, ¿sabe usted algo de una señora que se aparece, o algo así aquí en las "5 esquinas"?

La señora se quedó pensativa, se me quedó viendo por unos segundos y me dijo: —Yo no la he visto, pero los niños usted sabe como son, y como aquí estamos rodeados por todos lados de panteones; no ven solo a una "señora"; pero a toda una familia de fantasmas.

—Cosas de ¿niños? —se mete a la conversación otra señora, cliente de ahí mismo; y le dice a la dependiente— gente adulta también los ve... y, si se espera —volteandome a ver a mi — un poco más tarde, hasta que oscurezca, usted pueda que también la vea.

—La ven cruzar de una esquina a otra, cruza una calle; cruza otra, vuelve a cruzar otra... Y cuando más atento estás, algo te distrae; y ya se te perdió. ¿Qué hace? ¿qué quiere? y ¿para qué se manifiesta?  —Interrumpe un panadero que escuchaba más allá del mostrador. —Tal vez no se quiera ir sola; y es su forma sutil de llamar la atención.

Si hubiéramos tenido cada quien diez años menos; hubiera pensado que erase un dialogo tipo carrilla, de broma; pero estabamos hablando enserio; y aquello que me dijo aquella señora; me parecía como si fuera un reto; no que yo crea en estás cosas; soy escéptico; soy cazador de leyendas no de fantasmas; pero me fui a comer mi cemita y el yougurt que me compré al parque Teniente Guerrero; sentándome en una banca bajo un árbol,  disfrutando de la tarde y de mis aperitivos; viendo y escuchando a los músicos épicos del parque; para hacer tiempo.

¿Un reto? Vamos ¿a cabo qué? El senderismo siempre ofrece un día de campo.

Eran las 6:05, se aproximaba el ocaso; decidí volver a las "5 esquinas". Le calculaba llegar en media hora; realmente me gustó ese desafío tácito, sin mencionarse, de aquella señora; y ahí estaba, otra vez "turistiando" ahora buscando ver algo que "no existe";  me dirigí otra vez a la panadería, la señora que me atendió ya no estaba, hora estaba una muchacha mucho más joven; cuando vio que la miraba, noté, a través del cristal, que la asusté. No quise asustarla, la verdad era que estaba buscando a las personas de poco antes. Quise comprar otro pan; para disculparme; pero me lo prohibí por la dieta... ha de haber creído que era un fantasma o un delincuente, así la "tijereaba" a mis adentros.

Nada de fantasmas; no que esperada verlos, pero hay algo que si noté; el ambiente; era totalmente diferente al de hacía un par de horas. No me refiero a que la gente de los comercios ya no era la misma; me refiero al ambiente en general. ¿Cómo explicarme? ¿pesado? Como si faltara movimiento, alegría; gente; como si la luz mercurial y de los negocios fuera demasiado  tenue; y los carros hubieran bajado de velocidad y de volumen al marchar... Como si fuera el mismo lugar, pero ahora en una nueva dimensión; como si junto a mi —alguien más— esperara ver pasar a la de las "5 esquinas".

El Indio de Rosarito


Hola. Llevo trabajando de taxista desde que llegué a Tijuana; para mi eso de los fantasmas siempre he creído que es puro guiüi güiri; no fue hasta que empecé con los viajes a Rosarito; luego de obtener una oferta de trabajo; trabajando también de taxista pero ahora... para otra linea de taxis.

¿Cosas raras en Rosarito? No tan raras como la de algunos jóvenes que te piden la parada, amablemente con caras de buena gente; y se salen corriendo sin pagar; o como las señoritas que abusando de que están bien bonitas, se salen como reinas también sin pagar; o los ancianos que por tener derecho de "antigüedad" se bajan del carro, como patrones, otra vez sin pagar; estos son los verdaderos fantasmas que aquí nos espantan a los taxistas... Pero bien me dijo una señorita con la que le compartí mi queja; "aquí estamos en la gloria".

Aparte de eso, solo un incidente.

Leyendo su blog —en peticiones de Leyendas— hay un matachín que deambula en la calle principal de Rosarito, me parece que es la Benito Juarez, de tanto andar en las calles, sirviendo; hasta se nos olvida ¡el nombre de las calles principales! Enserio.

Le dije a uno de los compañeros, "Oye, ese matachín que ronda en Rosarito", no será el indio del que todos hablan?

—¿Cuál todos?
—El que se dice que se aparece.
—Esperate tantito —me dijo el compañero— ¿cuál matachín? y ¿cuál todos?

Casualmente iba pasando el matachín exactamente frente al sitio. Se lo señalé al compañero riéndome como conejo, —ese, le dije, —y frente a nosotros cómo por arte de magía se nos hizo humo.

—Ya ni la friegas, Javier, dime que tú también lo viste. —Con los ojos cuadrados dijo el  compañero, mientras yo me seguía riendo; también con los ojos cuadrados; riéndome, riéndome como conejo... Los nervios pues... "El humo de segunda mano que igual hace alucinar ¡y es peor chin chin!" nos dijo el encargado... que vio al humo, pero no al matachín.

Calafia, la Reina Negra

Cuando le dije a mi profesor de tercer año de primaria, que en mi casa ya había rumores de que nos cambiábamos para Tijuana, le dije que iba a extrañar mucho a mi gente y al "sol de Monterrey", poema que nos sabíamos muy bien los niños regiomontanos, a lo cual me contestó, «muy seguramente te va recibir "la reina Calafia", una leyenda que se han de saber muy bien los niños de Tijuana»; motivo por el cual, una historia parecida a esta nos contó:  

Los aztecas, ya con interpretes como doña Marina, platicaban a los españoles de una isla; una isla maravillosa...

El libro "Las Sergas de Esplandián" narra la historia de una Reina que gobernaba la isla California en donde solo habitaban mujeres muy hermosas. La llegada de los españoles a la península, entrelaza la leyenda con esta región iniciando la denominación de estos territorios como California.
Calafia, es el nombre de una legendaria guerrera negra, relacionada con la mítica isla de California.

La leyenda de la reina Calafia,  se remonta a la novela “Las sergas de Esplandián” (Las aventuras de Esplandián), escrito alrededor de 1510 por el escritor español Garci Rodríguez de Montalvo:

“Es sabido que a la derecha de las Indias, existe una isla llamada California, muy cerca del paraíso terrenal; poblado por mujeres negras, donde no había hombres. Tenían hermosos cuerpos robustos, valentía y una fuerza espiritual muy grande. Su isla, era la más inexpugnable en el mundo, con sus acantilados y costas rocosas.

Sus armas, eran todas de oro porque en toda la isla no había otro metal, excepto el oro.

En la isla , reinaba una mujer de proporciones majestuosas, más hermosa que todas los demás, y con todo el vigor de su feminidad. Ella no era pequeña, ni blanca, ni de cabello dorado. Era grande y negra, como el as de los clubes. Pero el prejuicio de color no existía entonces. Era la más bella entre las bellas y lograba realizar grandes hazañas. Fue valiente, valerosa y con metas bien definidas. Fue, el más noble gobernante que habían tenido, así era – la reina Calafia “.

Este documento, contribuyó a precipitar la búsqueda de oro por los españoles en América del Norte. En 1536 cuando el explorador Hernán Cortés desembarcó con su tripulación en lo que hoy se conoce como Baja California, creyeron que habían llegado a la tierra de Calafia.

Una parte, original de este documento “Las sergas de Esplandián”, fue traducida al ingles por Edward Everett Hale para la Sociedad de Anticuarios; y la historia se imprimió en la revista Atlantic Monthly en 1864, de Estados Unidos.

En 1770 la peninsula y toda la costa norte del Pacífico, estaba controlada por España y se le dió el nombre de California; y a las personas de habla hispana que la habitaban, Californios.

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