viernes, 1 de febrero de 2013

Karina y el Payaso

Cuidado con los sentimientos, son navajas de dos filos; cuidado cuando te apasiones mucho, o cuando alguien tan apasionadamente de ti, se enamore...

Cuando apenas Tijuana llegaba hasta la escuela Lazaro Cardenas... O dicho de otra forma, cuando Tijuana llegaba —apenas— hasta el antiguo casino de Agua Caliente, se instaló por ahí un circo; era la novedad y quizas era la primer vez que venía un circo a Tijuana; ¡con qué alegría y regocijo los niños de aquel entonces, fueron llevados por sus papás al circo!

Jirafas, y elefantes, trapecistas y payasos; pero lo que más llamaba la atención era la bailarina en las cuerdas, que como por arte de magia; parecía que volaba por encima de las gradas de aquel circo.

El payaso "simplón" estaba enamorado de Karina "la del aire" pero ella, como amigos, tan solo lo quería; pues ella estaba enamorada en secreto de uno de los trapecistas.

Un día como tantos, platicando en confianza fraternal, Karina le dijo a Simplón, "tengo para conversar, que ya encontré al amor de mi vida, soy feliz porque aquí está, y sé que me quiere"; por su puesto ella se refería al trapecista. Simplón creía que se refería a él. Y él saltando de gusto, se dirigió al antiguo bulevar, a un puesto de flores para comprarle rosas, con gran ilusión.

Cuando volvió Simplón con sus rosas para Karina, ¡qué desilusión! al ver en brazos del trapecista a su tan soñado amor...

Simplón entre tristeza y coraje, entre risa y llanto, se fue a llorar a un rincón del circo; y mientras lloraba encolerizado; al ver el trapecio se le ocurre algo horrible; y aprovechando de la soledad del escenario, se dirige a aquel columpio y con una navaja, debilita las cuerdas del trapecio, queriendo eliminar así, al trapecista; sin pensar, realmente lo que hacía el apasionado, y débil payaso.

Cuando siguió la función, esa misma tarde de aquel trágico sábado, para sorpresa del payaso, estaba el trapacista con Karina; en la tarima del trapecio que él había, con su navaja, practicamente deshecho...

Y ella estaba por lanzarse al aire.

Simplón, arrepentido, quiso hacer algo, y corrió; la gente creía que era parte de la función, y él tan solo tuvo tiempo para gritar: —¡No Karina!— y las cuerdas de aquel trapecio se rompieron y Karina cayó al suelo, muriendo inmediatamente. La gente salió asustada, corriendo fuera de aquel circo; el cual, a la ciudad, ya nunca volvió. El payaso confundido y aturdido, de una de esas mismas cuerdas, esa misma noche se colgó.

Aunque han pasado muchos años, en las calles circunvecinas a "la prepa", se ha visto a una pareja en las noches de luna; —es Karina y el payaso— ella se aparece llorando por el amor que ya no pudo ser; y éste, se aparece de tras de ella, con unas rosas rojas, pidiéndole perdón.  

—Rosalba Amaro—



1 comentario:

  1. Es la foto parte de la leyenda? Yo habia escuchado algo sobre la bailarian sin cabeza que segun se aparecia en los baños de la Poli.

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