jueves, 1 de noviembre de 2012

Olga Vicenta Díaz Castro, "Sor Abeja"

—Quién es Sor Abeja, su versión de Juan Soldado y el poema donde se autodescribe a la literatura—

No conocí personalmente a Sor Abeja —Doña Olga Vicenta Díaz Castro— leí alguna vez, alguno de sus poemas; y cuando hizo su obra, titulada Leyendas de Tijuana, allá en los 70 —tendría yo entonces 10 años— quizás se agotaron muy pronto todas las copias y no llegaron a todo el público —ni a todas las escuelas—; de su segunda edicción en 1981, tampoco me enteré; pero buscando sobre ella, recientemente, menuda sorpresa me he llevado. Creo que no se le ha dado la dibulgación que se merece; siendo no solo precursora en Tijuana de este genero literario —leyendas—; pero también, pionera de la literatura en Baja California.

Con este mi blog de leyendas, no pretendo hacerle la competencia —mucho menos plagearme su obra— mi idea es recopilar historias y vivencias —leyendas— narradas muchas veces a viva voz de sus narradores; otras veces redactadas por el mismo publico.

Vivencias que han pasado de generación a generación; Eventos que por lo raro o lo insolito, han impactado la memoria de quienes aquí vivimos, eventos que se han convertido en leyendas. Personas que han destacado tanto; por un motivo o por otro, que se han convertido  —de igual manera— en leyendas.

Leyendas, como lo es Sor Abeja...

El Instituto municipal de Arte y Cultura (IMAC) ha organizado un homenaje a "Sor Abeja", quien tuvo el privilegio de rescatar las Leyendas de Tijuana en un libro que publicó el 27 de octubre de 1973, con un prólogo de Jesús Cueva Pelayo, que mereció una segunda edición en 1981, dado el sorprendente éxito de librería. En menos de 3 meses se agotaron los libros, cumpliéndose el pronóstico de Cueva Pelayo y mío —escritor de agencias— en torno a una excelente recepción del mismo. 

Doña Olga Vicenta Díaz Castro "Sor Abeja" nació el 21 de julio de 1905, en Río Verde, San Luis Potosí. En donde formó parte de los grupos de artistas e intelectuales. Sus estudios primarios y secundarios los hizo en la escuela José María Gaja de Tampico, Tamaulipas.

Llegó a Tijuana en el año de 1949, en compañía de sus dos hijos. Ya en la ciudad, en el año de 1950, organizó un cuadro artístico, presentando una serie de obras teatrales y posteriormente participó con éstas en programas de las emisoras radiofónicas X.E.C, XEBG y X.M.O. Tres años después fundó por cuenta propia el Centro Alfabetizante "Esteban Cantú", para niños y adultos. Además creó el grupo Alfarez y durante 2 años tuvo sus reuniones bohemias, que muchos artistas y amigos extrañan.

Fue miembro fundador de la Asociación de Escritores de la Baja California, en 1956; de la Asociación de Escritores de la Península de Baja California, en 1967; Vocal del Seminario de Cultura Mexicana, Corresponsalía Tijuana; Secretaria y Tesorera del Instituto de Cultura y Arte Latinoamericano (ICAL A.C), filial Tijuana.

"Sor Abeja", además, fue socia activa con credencial número 538 de la Agrupación Hispana de Escritores de Madrid, España. Organización que cuenta con asociados en todos los países de habla hispana. Como escritora participó en la Primera Feria de Libro de Tijuana, en 1970. Y de igual forma en 1971. Entre sus obras publicadas, podemos encontrar Olvido, Mariposas y pétalos (versos); Narraciones y Leyendas de Tijuana en tres ediciones (prosa); y La Tía Juana, historia novelada.

Le conocí —escritor de agencias— en el año de 1963, en la oficina que albergaba al recién creado Departamento de Acción Cívica y Cultural del Municipio. Fue simultánea la simpatía que surgió entre doña Olga y su servidor, naciendo una amistad que se prolongó hasta los últimos días de su vida. ¨Sor Abeja¨ murió el 31 de julio o los primeros días de agosto de 1994, en su casa de la colonia Los Altos. Las causas de su fallecimiento siempre se prestaron a dudas y nunca fueron del todo aclaradas. Por ejemplo, su hija y muchas de sus amistades consideran que fue asesinada.

"Sor Abeja" fue una mujer inquieta, franca y con una voluntad inquebrantable, eran su cualidades más sobresaliente; era de un espíritu abierto para aprender cada día. Tocaba la guitarra y tenía algunas canciones de su inspiración. A sus setenta y tantos años, compró un piano. Un día de esos la visitamos con motivo de su cumpleaños y con gesto casi infantil nos hizo una demostración de sus adelantos.

Doña Olga fue un personaje en Tijuana, ampliamente conocida en distintos círculos sociales de la comunidad por ser una mujer polifacética. Era habitual verla recorrer las calles de la ciudad, su figura inconfundible de cabellera blanca recogida en un armonioso chongo, su piel blanquísima, la mirada penetrante de sus ojos que cambiaban las tonalidades del verde, según su estado de ánimo y esa su peculiar forma de reír. Conversadora incansable, de memoria prodigiosa, cautivaba a niños, jóvenes y adultos en general por su amena charla y su forma de narrar. Seguramente de la misma manera en que narraban cuentos nuestras abuelitas.

Extrañamos sus visitas de lunes a viernes a la Dirección de Acción Cívica y Cultural o a la Galería de la Ciudad, ubicada en el Antiguo Palacio Municipal.

Unos días antes de su muerte nos comentó que ya tenía cinco leyendas en manuscrito para su próximo libro. Deseando igualmente publicar una serie de cartas, de correspondencia, con escritores de varios países de Latinoamérica y de España. !Cuántas anécdotas, narraciones y leyendas se han quedado escritas con su bella letra palmer! Sería del todo positivo el rescate de dicho material, ojalá algún día aparezca, así como reeditar sus narraciones y leyendas de Tijuana  —de cuya obra se fotocopian miles— cada año violando el derecho de autor que heredo su hija Liduvina.

Sin más, muchas personas la extrañamos y recordamos.


Doña Olga Vicenta Díaz Castro "Sor Abeja" nació el 21 de julio de 1905 y murió el 31 de julio (o los primeros días de agosto) de 1994.

—Tomado de Agencias de El Mexicano, 2005—

A continuación la versión de Juan Soldado, de Doña Olga Vicenta Diaz Castro; y enseguida, su poema donde Doña Olga se auto retrata a la literatura, como "Sor Abeja".


Juan Soldado

La vida de Juan Soldado se desconoce y desgraciadamente nadie se ha preocupado de investigar sus antecedentes que, como hombre y como soldado, nos sirvan para emitir un juicio que lo ponga en el lugar que verdaderamente le corresponde. Solo se sabe lo que a  través de los años las gentes cuentan, y con distintas versiones logran infundir en las coincidencias la indignación y mantener perenne el recuerdo de un hecho, que, no siendo el primero en el mundo, debería de haberse olvidado por el oprobio que para Tijuana y para nuestro glorioso ejercito significa el seguirlo propalando.

Así atendiendo a las opiniones y sugerencias que me fueron hechas, solo voy a exponer mi punto de vista con estas breves consideraciones.

Debo advertir que ni mi mente ni mi endeble pluma se atreverán a inventar ni escribir detalles de este caso, del que nadie fue testigo y que solo servirían para llenar las paginas de una de tantas inmundas revistas que se dedican a explotar la morbosidad y los salvajes instintos de gente que se solaza con la desgracia de sus semejantes. Pero aunque no sea muy grato, repetiré algo de lo que oí cuando por primera vez visite la tumba de Juan Soldado.

En el año de 1938 nuestra ciudad se conmovió ante el nefando crimen del que fue víctima una inocente niña de corta edad al ser violada y asesinada, por un miembro del ejercito que después inculpó a un subalterno, un soldado raso llamado Juan.
     
Y hasta la fecha nadie puede asegurar quien de los dos fue el responsable, solo se sabe que esta horrible tragedia provocó protestas, manifestaciones y hasta sangrientos motines.

Personas que aun viven dicen que la misma mujer del soldado Juan, tal vez sin medir las consecuencias, declaró en su contra. Y finalmente fue conducido al Panteón de Puerta Blanca para aplicarle la Ley Fuga.

Otras aseguran que como no se le permitió hablar para defenderse, cuando corrió huyendo de la muerte iba blasfemando y lanzando improperios en contra de quienes lo acusaron y al darle el tiro de gracia maldijo a los que le dieron muerte.

La Indignación Origina la Credulidad

Como entre los que protestaban por este hecho unos estaban a favor y otros en contra, siendo en su mayoría los primeros, no tuvieron otra manera de manifestar su condolencia  que después de ser sepultado, cubrir su tumba de flores y luces  y orar pidiendo el descanso de su  alma. Pero tal vez alguien en el exceso de su culto homenaje lo catalogó como mártir,  y encontrándose en apuros le pidió que le ayudara, y al ser solucionado su problema se dio a la tarea de publicar aquello como milagro, empezando así la credulidad de las gentes, bendiciendo en sus apuros el anima de Juan y se olvidaron de la tumba de la niña, que en realidad merece mas consideración, si es que de inocentes victimas se trata. Y ¿qué decir del dolor sin medida y sin término de los padres de esta pequeña?

Nuestro Punto de Vista

Si nos ponemos en un plano imparcial y aceptando la posibilidad de que este pobre hombre fuera inculpado por un falso testimonio, no por eso vamos a creer que murió en olor a santidad, ni mucho menos se le pueden atribuir poderes milagrosos que lo dignifiquen para elevarlo a los altares.
     
Y hago esta observación porque por muy elemental que sea nuestra instrucción religiosa todos sabemos que, Santo es aquel que llevando una vida de virtud y de pureza se dedica a seguir las huellas de Cristo, poniendo en practica sus divinas enseñanzas. Además de esto, milagro es un hecho sobrenatural en el que solo interviene Dios con su poder divino, y finalmente recordemos que los santos no hacen milagros, ellos solo ruegan por nosotros para que el Todopoderoso escuche nuestras peticiones, concediéndonos lo que en su infinita misericordia cree que merecemos.
     
Aunque ahora la Parasicología hace concienzudos estudios sobre estos conceptos.

La Tumba de Juan Soldado
     
Sobre la tumba de Juan se construyó un cuartito. Ahora este modesto y ruinoso monumento es el punto donde convergen, el fetichismo, la ignorancia, la inmoralidad, el interés y el histrionismo.
     
En mis frecuentes visitas al panteón he presenciado ante esta tumba , incidentes dramáticamente enternecedores, algunos por demás profanos, otros ridículos y hasta chuscos como estos con que termino estas observaciones.
     
Una tarde encontré frente a ella a un ancianito de rostro alegre que me saludó amablemente y al entablar conversación con él le pregunté:
     
-¿Ha venido usted a pagar alguna “manda”?
      
-No, señora, yo vengo a ver que nuevos milagros le han colgado al pobre Juan.
      
-¿Es que no cree usted en sus milagros?
      
 -¡Cómo voy a creer! Señora, venga usted para que vea.
    
Entramos a una pequeña capilla atestada de retablos, tarjetas, retratos, imágenes de santos, papeles escritos, trapos, prendas de vestir sucias y otros inmundos objetos dignos de ser quemados, ya que todo esta dando un aspecto deplorable invadiendo la parte exterior. Sobre el techo está un busto de yeso que representa a un militar que no es Juan, porque de éste no existe ninguna fotografía.
     
El viejecito tomó de aquel montón de cosas un papel y me dijo:
       
-“Señora, lea usted para que vea porqué en mi opinión deberían las autoridades correspondientes haber quitado todo esto.”
     
Tomé el papel y leí lo escrito que copié a la letra: “Te doll grasiasjua soldado pot l milagro qe me isiste, de qe Camilo dejara a Mariana y se viniera a bibir conmigo. Tu de bota Anastacia.”
      
-Pero esto es una irreverencia -le dije- entregándole el papel que él puso en donde estaba.
      
-Pues por el estilo de éste, hay otros que por decencia, más vale que no los lea.
      
-Yo pienso que por respeto a las creencias no han mandado quitar todo esto.
       
-No, no es por eso, es que ¿ve usted esta ánfora o cepo? Pues aquí se juntan las limosnas.
       
-Y que sin lugar a dudas recoge algún sacristán.
       
-No señora, ¿Cómo va a ser posible eso? si las autoridades eclesiásticas no han dado su aprobación para que Juan Soldado sea venerado.
          
-Entonces ese dinero lo recauda alguien para alguna obra de utilidad pública.
          
-Tampoco; porque nunca hemos sabido nada de eso.
       
Y sonriendo maliciosamente continuó:
         
-Es que Juan Soldado tiene un tesorero y a veces una Tesorera que viene a recoger semanariamente  las limosnas y sin duda se las llevan a depositar al Banco, por lo que yo creo que, sucediendo esto durante mas de treinta años, este Juan ha de tener una respetable suma a su nombre.
        
Al oír el gracejo y la ironía del viejecito, hice un esfuerzo para no soltar la risa; y en tanto nos dirigíamos a la puerta para salir, le dije:
     
-No me haga usted reír que estamos en un lugar santo.
     
-No, señora si esto es cosa seria, fíjese que ya tiene el material para levantar otra capilla en el lugar donde dicen que cayó muerto; y de seguro que van a poner otra alcancía grandota para que se le junte más dinero ¡Ah! Si le digo que este es un muertito muy avariento…Je…Je…muy avariento…Je…Je…Je…
     
Asi llegamos a la puerta y al salir no pude más y me puse a reír hasta las lagrimas.
       
La gente que pasaba al oír nuestras risotadas debe de haber pensado que estábamos locos porque, ¿quién sale de un panteón hecho mas pascuas, muriéndose de risa?    
    
Tomado de Narraciones y Leyendas de Tijuana, por Olga Vicenta Díaz Castro "Sor Abeja" Lito Editorial Fiscal, Segunda Edicion 1981, p.43-48.

Me Dicen "Sor Abeja"

Me dicen "Sor Abeja" por que nací entre las flores,
en penumbra de fronda, como un ignoto Ariel;
y en las rosáceas copas de radiantes colores,
me nutrí de rocío, de polen y de miel.

Me llaman "Sor Abeja" porque soy laboriosa,
y convertí mi nido en celda y colmenar;
y me inspira la gracia de una bondad radiosa
que los malos impulsos me obliga a condenar.

Me dicen "Sor Abeja" por mi gris apariencia
y este sencillo aspecto; porque escondo la hiel
del sufrimiento acerbo, de un dolor sin clemencia
y a mi negrura cobre el marfil de mi piel.

Me llaman "Sor Abeja" porque llevo escondido
en la mente y el alama, este dardo sutil,
impregnado en cicuta, con que me he defendido
en perdonar la injuria de la torpeza vil.

Me llamo "Sor Abeja" porque soy religiosa,
porque lloro en silencio y en la plegaria fiel,
le pregunto al Eterno de mano prodigiosa:
¿Por qué siendo inclemente, también puedo dar miel?

—Olga Vicenta Diaz Castro "Sor Abeja"—


3 comentarios:

  1. Recuerdo haberla conocido, ella escribia una columna en el Diario Baja California....en aquel entonces no se me ocurrio pedirle que me autografiara mi libro.

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  2. Sor Abeja recuerdos melancólicos, misteriosos y a la vez intrépidos....me platicaste personalmente la leyenda de la faraóna......que bellos momentos en guiseppis....compartiendo unas copas de vino tinto....que agraciada fui por haberte conocido y compartido tu musica en tu casa....recuerdo que me decías estudia el piano....aprenderás pronto!......d.e.p. Bella amiga.y gran personaje del arte de las letras! Atte Arq. Velarde V.

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  3. Yo escuche sus leyendas cuando estaba en secundaria pdt.Lázaro Cárdenas (la poli) los mejores momentos de mi vida me hubiera gustado conocerla.

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